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Devoción asfixiante

Oí por la radio el discurso de Felipe VI. Era bueno, pero no entiendo qué hacían siete mil policías y militares concentrados en Madrid si el ejército yihadista del ISIS no había cruzado el Guadalquivir. Hacer buenos discursos este me pareció bastante federal es tarea de rey, una disciplina en la que brilló el presidente Obama, sobre todo en sus compases iniciales: no sabemos si no ha hecho mucho más porque no le dejan o porque no quiere. Ser rey en un mundo como el nuestro no debe de ser fácil, aunque los metalúrgicos lo tienen mucho peor y el padre del monarca, curiosamente, lo hizo bien cuando más cuestionado parecía por todos, también por aquellos que lo echaron a rodar como un artefacto que resucitaría al dictador.

En aquellos años hacíamos bastantes chistes acerca del poder abrasivo de los monárquicos sobre la fuerza asfixiante de los más devotos. Y si algo ha sobrado en los últimos días han sido corifeos entregados, cortesanos en éxtasis y turiferarios de todo pelaje. Por lo visto, estos días la carne de panegirista se pagaba mejor que las angulas en Navidad. El que fuera presidente del comité de empresa de RTVV, Julià Álvaro, ha espigado en su blog una pequeña antología que avergonzaría al más rendido adulador. En efecto, no es importante que en la Jefatura del Estado haya un rey constitucional o un presidente de la República, pero sí lo es el derecho a elegir o las fuentes de legitimidad. La disidencia, silenciada tantos años, esta vez se ha expresado sin tapujos en el Parlamento y la calle.

Tampoco hubiera pasado nada porque se vieran en portadas y telediarios las manifestaciones republicanas. Ni hacía falta que la señal de televisión fuera tan custodiada como un cargamento de oro de Fort Knox. Felipe VI, coño, no es Lady Di: no le hacen falta ositos y poemillas devotos. Cuidado, el papel del periodista tampoco es fácil y en las monarquías que solemos poner como ejemplo no se dan nuestros niveles de corrupción ni de cortesanía, lo que pongo en conocimiento del público a los efectos oportunos.

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