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Matías Vallés

Franco es el más famoso

inguna actividad compite en competitividad con la fama, por lo que urgía un escalafón de celebridades. El prestigioso MIT norteamericano ha acometido el proyecto Pantheon, que calibra a los personajes históricos de acuerdo con exigentes parámetros. Por no alargar el suspense, el método científico proclama a Aristóteles como la persona más famosa de los últimos seis mil años. Ninguna mujer alcanza una de las diez primeras plazas.

En la clasificación por países, aunque nadie lo diría al contemplar las regias portadas, la mayor celebridad española es Pablo Picasso. La colegiata monárquica salivará satisfecha al descubrir que la segunda plaza está ocupada por una testa coronada, la de un tal Trajano. Con perdón, el primer jefe de Estado de los últimos mil años es Francisco Franco, en la undécima plaza. Ni Juan Carlos de Borbón ni su hijo acceden a la lista. En cambio, Julio Iglesias y Almodóvar adquieren consideración planetaria.

¿Quién lo dice?, se preguntará el lector suspicaz. El criterio dominante en el trabajo del MIT son las menciones en la Wikipedia, un rasgo que debería primar a los personajes contemporáneos. La fascinación del proyecto reside en la propagación de la fama a través de los tiempos. La rigurosa clasificación de la fama coloca a Platón por encima de Jesucristo, por detrás del gigante aristotélico. El fundador del cristianismo está seguido por el corrosivo Sócrates.

Aunque Lennon proclamó que los Beatles eran más famosos que Jesucristo, hoy no le corresponde ni el liderazgo de los juanes. Queda por detrás del insufrible Johnny Depp. El MIT demuestra que la fama es traicionera. Así, Steve Jobs destaca entre las personas con su nombre, pero por detrás de Steven Seagal.

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