Dracónibus reaparece en Valencia tras milenios de silencio. Los arqueólogos saguntinos han descubierto su olvidado altar y se han quedado con la boca abierta: ¡Dracónibus! Ni siquiera conocían el nombre, pero ahora ha quedado patente que nuestro primera divinidad local era Dracónibus. La Geperudeta y los santos cristianos fueron inmigrantes posteriores. En el principio era Dracónibus, el Dios del que no se tiene constancia en otra parte que no sea en esa piedra tallada saguntina.

Imagino a Dracónibus como un ser fulgurante, mitad hombre y mitad dragón, quizás recordando esos antiguos dinosaurios que poblaron la Tierra y de los que quedan muchos restos en tierras valencianas. Entre los reptiles y los humanos emerge este Dios perezoso, dormido muchos siglos, pero al que ahora tenemos oportunidad de aclamar, y reclamar.

Peticiones a Dracónibus podemos realizar muchas. Qué lastima que haya faltado el genial Amfós Ramón, que seguramente hubiera redactado alguna oración bellísima para implorarle favores.

Desde luego el caso más flagrante que necesita un poco de justicia divina es el de Francis Montesinos. Se le lanza una acusación terrible y después resulta que todos los testigos claman a su favor. Francis estuvo participando con mi hijo en un spot sobre la discapacidad y se le nota a la legua su buen corazón. Además con los bellezones que se codea en las pasarelas, resulta muy cruel pensar que va a estar cometiendo esos desvaríos infantiles.

No conozco nada del caso, pero supongo que metió en su casa a algún indeseable que se aprovechó de la situación. Lo significativo es que, después de tomarle declaración, el tribunal le otorgó inmediatamente la libertad. Si hubiera realmente algún indicio razonable es seguro que no lo hubieran consentido. Eso ya es como un anuncio claro del resultado del proceso, que apunta directamente hacia la inocencia.

Denunciar es muy barato, no se le pide nada al denunciante. El denunciado queda tocado y desde luego siempre le toca pagar costas y abogados. Que pena de país. Ojalá Dracónibus nos lo arregle.

Por otro lado también hay que agradecerle favores al nuevo dios surgido del limbo del Tiempo. Por ejemplo podemos darle gracias por el evento tan bonito que se celebró en el Casino de Valencia, con el primer concurso «burlesque» de la Comunitat Valenciana. Este género sicalíptico tuvo su noche de esplendor en la sala de fiestas del casino, con un desfile de actuaciones fantásticas donde triunfaron Xaro Marín, votación popular, y Andrea Vidaurre, elección del jurado compuesto por Lidia Aparicio Sales, Eric Pavlitzek y el gran peluquero Toni Rodrigo. En la sala también estaba Iván Miralles, elegantísimo colaborador de Rodrigo, con su amiga Mayte. La gala estuvo promovida por Hadas Pin Up, la tienda especializada de Valencia.

En el Casino me atendió impecablemente Javier Gutiérrez con su colaboradora Rebeca. Cada día presentan más sugerencias artísticas en esa casa para motivar su visita, su línea de espectáculos representa un respiro para los artistas valencianos, que encuentran un buen lugar para trabajar ahora que escasean los escenarios.

En «El Micalet» contemplamos por fin la danza de IM-side (Nuray, Palmira, Blanca, Henar, Ana, Charo y Cristina) «Relatos de tierra», y Eva Bertomeu, (Lorena, Bárbara, Miguel y Fredo) «Destellos de luz en las grietas de un cristal roto»; derroche de sensualidad y armonía.

Finalmente la convocatoria más provocadora de la semana es «Erotiz-hadas», recital poético de «Torrent de Paraules», entidad presidida por la incansable Patricia Cuenca: «música seductora y poesía erótica para despertar tu piel». Naturalmente estará Marcel Marck, que nunca se pierde ningún evento torrentino. Es a las siete en la Caixa Rural de Torrent. Será como un homenaje a nuestro nuevo dios redescubierto, Dracónibus.

Con razón somos un país de lagartos y lagartas. El motivo era la ancestral adoración por Dracónibus, a quien encomendamos nuestra protección desde ya mismo.