Todos los años llega el 25 de noviembre y conmemoramos el Día Internacional sobre la Violencia contra las Mujeres. Pero no podemos consentir que se convierta en una conmemoración rutinaria, porque la violencia contra las mujeres sigue siendo la primera causa de muerte de las niñas y mujeres en el mundo.

No puede ser una rutina denunciar que más de 600 millones de mujeres todavía viven en países donde no se contempla la violencia contra las mujeres como delito. Ni que en la muy civilizada Unión Europea haya 62 millones de mujeres en situación de violencia de género.

En España, donde existe una Ley Orgánica desde el año 2004 y otra autonómica desde hace dos años, nos siguen matando. En lo que llevamos de año, a 65 mujeres en toda España, de ellas 9 en la Comunidad Valenciana. Y nos siguen violentando: en el conjunto del Estado hay más de 600.000 mujeres en situación de violencia de género.

Nos violentan y matan por ser mujeres, esa es la causa, pero no es la única. Los recortes también matan y rematan. En esta tierra de grandes eventos y construcciones faraónicas, el presupuesto para combatir la violencia de género se ha reducido un 21%. Se han cerrado 17 oficinas de atención a las víctimas de esta lacra. Se ha aniquilado cualquier atisbo de prevención de la violencia de género y de sensibilización sobre igualdad entre mujeres y hombres.

No se promociona la contratación de mujeres víctimas de violencia de género, cuando todas las personas sabemos que uno de los caminos que ayuda a salir de este horror es la independencia económica. Y además, nos enteramos hoy de que han presentado un "Protocolo de Coordinación de Actuaciones en materia de violencia de género". ¿Quiere eso decir que hasta ahora no había coordinación, a pesar de tanta frase grandilocuente?

Y en lo que depende del Gobierno central, el retroceso es aterrador. Más de un 13% de las mujeres agredidas retiran la denuncia porque no reciben ninguna asistencia durante el proceso. Además, con la ley Gallardón han de pagar la mitad de las costas si no acaba en condena. No llegan al 10% los casos en los que el agresor es condenado.

Por todo ello, el 25 de noviembre no es una conmemoración de foto. El 25 de noviembre ha de ser todos los días, a cualquier hora, en cualquier lugar, y también en el ámbito laboral.

(*) Elvira Ródenas Sancho es Secretaria de Ocupación y Formación de UGT-PV