Existe un nuevo término que hace referencia a la pobreza: pobreza infantil. Hay gente tan pobre en España que no puede dar de comer a sus hijos. No es asunto nuevo, pero en este momento y en este país afecta a tantas familias que aparece como algo que no es extraño. Y no es que ocurra a gente que siempre ha sido pobre. Son familias obreras y de clase media que se han quedado sin trabajo o también, que han sido engañadas por los bancos y han perdido los ahorros de toda una vida de duro trabajo. Creo más en sus consecuencias que en la propia crisis. Veo fábricas cerradas, gente nueva pidiendo limosna, comedores sociales saturados€

El dinero existe, no se ha evaporado pero lo detentan unas pocas manos que lo han sacado del país para depositarlos, sin ninguna solidaridad hacia sus habitantes, en paraísos fiscales. Con esta práctica, es el pueblo el que queda empobrecido y tiene suplir los costes con su ya mermado bolsillo. Y cuando digo pueblo me refiero al conjunto de los españoles: a la clase media cada vez más exigua y a la gente con medios económicos escasos.

Los ladrones, los verdaderos ladrones (no aquellos que roban para comer) son en gran medida políticos (en su mayoría del PP) que tienen la posibilidad de aliarse a grandes empresas. No se cortan, no se avergüenzan, no piensan ni en su país ni en sus ciudadanos. Aunque últimamente han reaccionado pidiendo perdón y tonterías por el estilo, posiblemente para no perder las próximas elecciones, no esperemos nada de ellos. Volverían a hacerlo si pudieran.

Pero de todo ello el caso más flagrante es de la pobreza infantil. Los niños también buscan comida en los contenedores. La protección que tienen en este país es casi nula. ¡Cuántas veces hemos visto en la televisión niños que quieren ir al colegio porque así realizan una comida caliente al día! Y cuántas veces también, alertados los maestros, han colaborado éstos con sus medios para paliar el ayuno de los niños hasta mediodía.

Pobres niños sin culpa de nada. Qué dolor el de los padres que a menudo se privan de la cena, utilizando excusas, para que sus hijos puedan comer algo antes de ir a la cama€ Y doble dolor para aquellos que no tienen nada que ofrecerles. ¡Tristes pajarillos sin culpa de nada!... Todo esto está ocurriendo ahora mientras los políticos corruptos están robando al Estado, están robando dinero que pertenece a todos.

Según Cáritas, España se convierte en el país más desigual de Europa, además de insolidario con la pobreza infantil. El número de pobres ha pasado de 7,3 a 11,7 millones y casi un tercio de niños está en riesgo de pobreza. En cinco años, denuncia Unicef, la pobreza infantil ha pasado del 28% al 36%. Oxfam viene a decir las mismas palabras. ¿Qué esperan para tener un debate serio sobre este tema? El Parlamento español, de casi 400 iniciativas en lo que va de legislatura, solo dos han estado directamente relacionadas con la pobreza infantil, y las dos han sido rechazadas. Más aún, la última vez que se propuso este tema hubo una pequeña oleada de sonrisas ¿Quiere explicarnos la casta de qué reían? Naturalmente ellos tienen hijos bien comidos, a quienes se les disfraza la dureza de la vida, que realizarán estudios superiores y a los que sus queridos papás buscarán buenos puestos para el futuro.

Deberíamos estar todos muy preocupados por las consecuencias de este tipo de pobreza. Niños que sufren y que ni siquiera saben qué está pasando. Niños que deberían ser la alegría de nuestro presente y la verdadera esperanza de nuestro futuro€ ¿Pero qué futuro les espera? Posiblemente el abandono escolar, que en este país es muy alto y mucho más en estas condiciones.

Cuando veo en una ONG donde se reparte comida y ropa, niños pequeños, sentados y apoyados junto a un muro, acurrucados los unos con los otros, pues son las 9 de la noche y hay humedad, calladitos, con los ojos medio cerrados por el sueño, se me encoge el corazón. Están esperando que sus padres vengan a por ellos para ir a dormir. Ellos, que no entienden nada, que no tienen la culpa de nada pero que, en su inocencia, sufren las consecuencias de tanta corrupción.