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Un año de trabajo exclusivo

El pintor Uiso Alemany remitía hace unos días a la consellera de Cultura, María José Catalá, una carta en la que explicaba su desafortunada situación con el IVAM y en la que le solicitaba un encuentro para explicarle los hechos de la cancelación de su exposición.

Honorable Consellera,

Me dirijo a ti enterado de tu intención de contactar conmigo a resultas de la desafortunada situación en que nos encontramos ante la decisión tomada por la dirección del IVAM.

No voy a entrar a relatarte hechos que son sobradamente conocidos por todos, me permito, tan sólo, adjuntarte copia de la carta que, en su día, me remitiera la dirección del IVAM.

Mas allá de otras argumentaciones hay un hecho objetivo e incontestable: El 24 de octubre de 2013 recibo una carta del IVAM, firmada por la dirección, donde se me comunica que mi exposición ha sido aprobada por el Consejo Rector. Se nombra comisario a D. Fernando Castro y se identifica la sala en que se ubicará la obra „la siete„ , se nos invita a que comencemos a trabajar para tener la obra lista para el 20 enero de 2015, fecha fijada para la inauguración de la exposición.

Consultadas personalidades que formaron parte del mencionado Consejo Rector en diferentes épocas, y directores que han sido del Instituto, se nos confirma que el modo en que siempre se ha comunicado a los artistas la aceptación de una exposición es una carta igual a la que yo recibí, sin copia del acta ni otro documento mas que la carta de la dirección.

Después de un año de trabajo exclusivo en la obra a exponer, y sin que el Instituto se comunicara nunca conmigo, la primera y única comunicación que recibo en fecha 18 de noviembre de 2014, y a través de un correo electrónico, es que mi exposición ha sido anulada.

Entre la primera y la segunda comunicación transcurre mas de un año; desde el tantas veces invocado consejo de 29 de abril, hasta hoy, mas de seis meses y ninguna comunicación.

Como sabes no he podido hablar con el Sr. Cortés, después de su nombramiento, a pesar de mis reiteradas peticiones de entrevista para darle a conocer mi proyecto expositivo y la obra realizada, no obstante, su carta deja meridianamente claro que conoce el compromiso adquirido por el Instituto conmigo.

A resultas de tal encargo, la obra ha sido culminada. Ha sido un año de trabajo exclusivo para la realización de una obra de especialísimas características, de gran formato, pensada y ejecutada ex profeso para la sala que se me indicó en su día. Esa obra no sirve para otro lugar ni para otro tiempo, es mi momento pictórico y sus enormes dimensiones están relacionadas con esa sala.

Yo no quiero ser, en modo alguno, motivo de discordia, tampoco arma arrojadiza, lo cierto es que he dedicado un año de mi vida, de mi ya dilatada vida, a pintar una obra para el IVAM y ahora, la dirección, siquiera se digna atenderme por teléfono, y sorprendentemente, me manda una carta aduciendo que, en la nueva etapa «no se integra mi proyecto», proyecto que desconoce absolutamente, así como la obra ya concluida, lo que mueve a pensar que no se desautoriza la obra sino al autor. Es una ofensa gratuita.

Lo bien cierto es que mis galeristas llevan un año sin recibir obra nueva, ya que me he dedicado exclusivamente a esta exposición, y eso nos ha perjudicado económicamente.

A mayor abundamiento, toda la producción de esta exposición ha sido esponsorizada por mi galerista de Lisboa, que lleva gastados cerca de dieciséis mil euros en esta obra que ahora se pretende arrumbar, condenar al ostracismo y ocultar al público.

No es sólo la cuestión económica, que también, es que me considero agraviado y maltratado, y acreedor de una reparación „no solo moral„ tanto por la eliminación de la exposición encargada, como por el modo en que se ha hecho. Hay un documento formal que me mueve a dedicar un año de mi trabajo y mucho dinero a esta exposición, y todo ello partiendo de una serie de arbitrarias decisiones de la dirección del Instituto.

Estimada Consellera, quedo a tu completa disposición para hablar de este asunto y ver de hallar una solución satisfactoria para todas las partes.

Sin otro particular, atentamente.

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