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Libro sospechoso

Mirábamos unas buenas fotos y el editor Jesús Figuerola dijo que, con lo pleno y fiel que es el color, tampoco se cansa de la potencia del blanco y negro. El vídeo no mató a la estrella de la radio, ni el cine al teatro. Y la galaxia Gutemberg canibaliza „es lo suyo„ lo mejor, o lo más oportuno, del mundo digital, sea El fémur de Eva, de Fani Grande, o Los días del trencadís, del cronista Montañés, más conocido como Xipell. Espero que alguien se fije en el magnífico blog de Francesc Viadel.

Es lógico. El prestigio del libro no es exactamente cultural: procede del vértice de la pirámide y el cielo, del faraón y el sspíritu, de los escribas y san Gabriel; fue un objeto santo y siguió viviendo de eso cuando se redujo a instrumento de recreo y cultura, aunque lo propio de la sociedad del (poco) conocimiento es que sirva, también, para la publicidad del premium en página turgente y aromática, y para que barrite Belén Esteban o cualquier pendiente desorejado del rosa catódico. Es mérito de los libreros (y de los editores, autores y dibujantes) que la Feria del Libro de Valencia cumpla el 22 de abril su cincuenta cumpleaños y se haya convertido, para la edición, en una de las tres articulaciones del año (las otras dos son el octubre valenciano y la Navidad, por razones obvias).

Un libro inofensivo, tampoco remedia nada. En eso son como las drogas, deberían llevar una advertencia: «Mantener fuera del alcance de los niños». A los niños hay que darles El Quijote y hasta la Crítica de la razón pura, pero sólo cuando lo pidan. No me extraña que al profesor Villacañas lo sometieran a moderadas sevicias en los controles del aeropuerto por llevar un par de libros en la mochila. Los chicos de la yihad también son de libro: de uno solo, sin contar los manuales de psiquiatría. Y el mejor efecto de los libros se logra, como los medicamentos, cuando se llevan unos a otros la contraria, como los cócteles o la nueva cocina. Eso sí, cuando el yihaidista pone la bomba, siempre pilla al mortadelo distraído. No sé para qué tanto control.

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