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Cambios necesarios (y realidad)

Ahora que la economía española parece dejar atrás lo peor de la crisis, sería hora de preguntarse qué medidas deberían tomarse para no repetir los errores que nos llevaron a la depresión del período 2009-2013 (con una caída acumulada del PIB del 7,5%).

Las señales de lo que habría que hacer están claras. Por ejemplo, según The Economist, España sufre con más rigor las crisis (en cuanto a pérdidas de empleo) por el poco tamaño de sus compañías: según cálculos empresariales, con un mayor peso en la estructura productiva de las sociedades de más de 250 empleados se habrían salvado medio millón de puestos de trabajo desde 2007.

Otrosí: la escasa productividad que, como ha señalado el presidente de Mercadona, Juan Roig, no se mejora con una carrera a la baja para pagar sueldos (que nos llevaría a perder, siempre, con países como Marruecos o Vietnam), sino haciendo más con menos (lo que, al final, permite mejores salarios: en su empresa, el 90 % del personal base gana más de 1.420 euros netos al mes).

O la inversión en investigación. No puede ser que el CSIC, organismo que debería ser faro de la investigación pública, no pare de empeorar las condiciones de sus trabajadores, reduzca la financiación de sus programas y ponga trabas administrativas de todo tipo, hasta el punto de facilitar la expulsión a otros países del talento que trabaja allí (como se quejaban amargamente tres científicos en un artículo reciente).

Pero luego llega la realidad. ¿Y cuál es? Que, ¡oh, sorpresa!, la mejora del paro en estos primeros compases del año se debe a que€ la construcción ha creado tres de cada 10 empleos. Menos mal que Draghi y Merkel no permitirán un nuevo flujo masivo de crédito a España€ o reeditaríamos Marina d´Or, el Pocero y el aeropuerto vacío de Castelló.

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