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Julio Monreal

Puig busca Gabilondos

Ximo Puig ha ido a Castelló para, entre otras muchas cosas, reprocharle a Alberto Fabra que no se presente por su provincia y que haya decidido encabezar la lista de Valencia. El líder socialista, que como morellano irá de número 1 por su demarcación natal, repetirá críticas en la otra gran procesión de cañas, la Santa Faz de Alicante, donde también predicará la parábola de quien no quiere presentarse por su tierra sino por la vecina, más rentable, esperando que en la «terreta» le compren la especie. El argumento de Puig tiene calado, si no fuera porque es él quien peor lleva a estas alturas el asunto de las candidaturas. Resuelta la cabeza de lista de Castelló, ¿quién figurará al frente de la de Valencia? ¿Y la de Alicante? Porque Fabra ya tiene los carteles, aunque se los haya hecho Rajoy, el mismo que ha salido zarandeado en su enésima batalla con Esperanza Aguirre, que parece tener más músculo que el presidente regional valenciano. Dicen que el secretario general del PSPV-PSOE busca mirlos blancos para sus listas, personas independientes pero comprometidas, gabilondos y gabilondas. El problema es que si la gente que trabaja día a día en su partido se ve relegada por los mirlos, sean blancos o rojos, la desmotivación puede ser general en las huestes de Blanquerías, condenadas a trabajar siempre en campañas en las que el líder pone a foráneos en los pasquines. Si los partidos son herramientas de participación democrática reconocidos expresamente en la Constitución, los mirlos y las mirlas han de estar dentro y actuar desde ellos o se acabará lo que se daba. En el PP lo tienen claro: los fichajes no le han funcionado casi nunca (Pizarro, Agramunt, Niurka Montalvo... Se ponen ellos y ya está, lo mismo que en Esquerra Unida, Compromís, UPyD o Ciudadanos. La excepción es Podemos. Como todos son nuevos, parecen tan frescos como una lechuga y dan mucha envidia. Así cualquiera.

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