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Nacidos con suerte

Que suerte tienen algunos, dicen por ahí. En este caso, la fortuna es del productor y ventrílocuo José Luis Moreno. Aún no ha salido de una y ya tiene otra en marcha. Ha pasado por todas las televisiones autonómicas gestionadas por gobiernos populares. Ahora es TVE la que le ha encargado uno de esos nuevos programas de variedades que recuerdan a la España más cañí. Y dicen desde el ente que si lo fichan es para ganar audiencia. Lograrlo no se sabe si lo conseguirá, pero hacer caja seguro. El programa lo va a llamar La alfombra roja. Toda una metáfora. Le sale, según cuentan, a 220.000 euros por programa y tiene garantizados trece. Eso aliviará su economía.

No se sabe qué ascendente tiene Moreno, pero no le fallan nunca. Hasta aquí mismo compitió por la gestión del Teatro El Musical y nuestro ayuntamiento se la adjudicó. Luego, claro, llegaron los líos y el consistorio le acusó de incumplir muchas de las cláusulas por las que le dieron más puntos que al resto de las empresas que optaban a la gestión del teatro del Cabanyal. Pero ha cumplido con los años del contrato y, además, gestionando desde la distancia y sin brillo.

Después es de todos conocido cómo ha funcionado aquello. Será porque los familiares valen lo que haga falta. Ahora aseguran que a final de mes le van a quitar las llaves. Al menos, es de esperar que gracias a los nuevos ingresos se ponga al día, si no lo ha hecho ya, con todos aquellos que han denunciado impagos pese a ir a porcentaje de taquilla. Y también con la Seguridad Social y Hacienda, que es por lo que el consistorio aprobó quitarle la gestión del teatro y le retuvo en su día el pago del canon acordado.

El ministro Cristóbal Montoro, que tan atento está a que los simples humanos estemos al día con el fisco, las empresas con los gastos sociales y el IVA, y los artistas con sus impuestos, seguro que estará al tanto para que todo quede resuelto de la forma más amistosa posible.

La gestión de El Musical es un ejemplo más de que las privatizaciones no funcionan o que las instituciones deberían estar mucho más encima de las empresas adjudicatarias. Más si gestionan desde la distancia y no desde la realidad local. Mucho más rentable sería una gestión directa, pero para eso hacen falta técnicos, banquillo y compromiso.

Tampoco se entiende que decenas de ayuntamientos se lanzaran a la carrera de construir auditorios y teatros para tenerlos cerrados o privatizados.

La exposición inaugurada este pasado jueves en el IVAM y en la que el museo muestra la potencia de su colección dedicada a las vanguardias históricas es una buena oportunidad para que todos aquellos que se distanciaron del museo se reconcilien con él. Vale la pena. Sin embargo, sigue urgiendo que se pongan de acuerdo nuestras instituciones a la hora de efectuar convocatorias y presentaciones. Al mismo tiempo que el IVAM presentaba su exposición, el Centre del Carmen y el Museo Nacional de Cerámica González Martí hacían lo propio con otras dos muestras y casi a la misma hora. Luego se quejan de poca resonancia. Normal.

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