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Luces y sombras

El programa de Podemos sobre atención a la dependencia tiene luces y sombras. Se inspira en las fórmulas nórdicas en las que prevalece la inversión pública para el sector de cuidados, que profesionaliza la atención con el fin de incorporar al empleo estable a las mujeres, que de otro modo quedan condenadas a atender en casa al dependiente sin retribución alguna. Esta fórmula predica un reparto más equitativo del empleo y un aumento del mismo, ya que, señala, si España tuviera una persona de cada cinco, como tenía Suecia en 2010, en los servicios públicos, en lugar de una de cada diez, se generarían más de tres millones y medio de empleos adicionales en nuestro país. Es que es una apuesta clara por el gasto, frente a la austeridad neoliberal actual aplicada no solo por España, también por Alemania. Así las cosas, Podemos propone eliminar la figura del cuidador en el entorno familiar, lo que, a juicio de la Coordinadora Estatal de Plataformas en Defensa de la Ley de Dependencia significaría dejar desamparados a los grandes dependientes que necesitan un cuidado continuo y remarcan que ningún servicio profesional puede equipararse a los cuidados en el ámbito familiar.

La propuesta de Podemos es un órdago con resultados a medio y largo plazo mientras que la reacción del colectivo por la dependencia responde a la necesidad de intervenir en el aquí y ahora. La propuesta de Podemos es un cambio de modelo de vida y eso es incompatible con giros políticos cada cuatro años. Entre tanto, la necesidad es tan apremiante que la propia mención de legislar sobre los cuidados en el ámbito familiar „el último reducto de garantía que le queda a los dependientes„ causa pánico. Luces y sombras.

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