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Julio Monreal

El parque central de casa

Después de 29 años de promesas, el Parque Central de Valencia echa a andar, aunque sea con dinero local porque Fomento solo tiene para proyectos así en otras ciudades.

El trozo de Parque Central de Valencia cuyas obras comenzaron ayer después de 29 años de proyectos y promesas tendrá 179 bancos, 525 luminarias y 1.168 árboles. Y muchas más cosas. También edificios para poder cuadrar las cuentas. Porque a diferencia de otras ciudades, como Vigo, Bilbao o Murcia, la recuperación de la playa de vías férreas para la ciudad, con la desaparición del eterno «cinturón de hierro», se paga en casa, con el dinero de los propietarios del suelo, los inversores y los compradores de los pisos y oficinas resultantes. Fomento, con sus dos patas ferroviarias Renfe y Adif, se ha instalado en que el Estado no financia operaciones urbanísticas. Bueno, al menos las de la ciudad del Turia, que no hay más que darse una vuelta por Bilbao o conocer los proyectos y realidades de otras ciudades ya citadas. Ni parque ni túnel ni nada. Eso sí: si hay un barco con 700 toneladas de combustible en peligro, mejor que lo lleven a Sagunto, no vaya a ser que se derrame algo cerca de Palma y proteste la Merkel en nombre de la colonia germana en las islas.

Pero aunque sea con dinero de casa, para el Parque Central parece haber llegado la hora definitiva. La socialista Clementina Ródenas quiso comenzar el ajardinamiento en 1991, en vísperas de las elecciones municipales en las que PP y UV le arrebataron la alcaldía, pero el arbusto de urgencia se secó. Como tantas otras veces, la izquierda planifica y la derecha ejecuta. Rita Barberá ha amasado el contrato, 16 millones de euros y 22 meses de plazo para dar luz verde al 40 % de la superficie total del plan, unos cien mil metros cuadrados entre las vías y la calle Filipinas, en Russafa. La otra parte, la de la estación provisional del AVE, se aplaza para el próximo siglo. Otro proyecto que se queda a medias, como la nueva red ferroviaria, aplastada en un túnel por el Cabanyal que no se puede ampliar mientras se sueña con corredores mediterráneos o puentes sobre el mar de la Malvarrosa para llevar camiones desde Alboraia al puerto. ¿Hay alguien ahí?

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