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Sobre un polvorín

Xavi Castillo ha hallado en los avatares de la política de esta tierra su principal fuente de inspiración y no hay personaje que se le escape. Es de los pocos, claro, que tiene el futuro asegurado. A un auditorio eminentemente mallorquín le preguntó la otra noche: «¿¡Ustedes conocen a Alfonso Rus!?». «¡Noooo!». Entonces se fue y, tras descorrer la cortinilla, reapareció al instante con una señora peluca y diciendo de rodillas: «Es xicotet, molt xicotet». Y empezó a recordar perlas pronunciadas por el alcalde de Xàtiva como aquélla que dejó caer en una de las campañas en las que jamás ha pronunciado el nombre del pepé en vano: «El 20 de noviembre, champán y mujeres... ¡Pero las nuestras!».

Ya anticipó Rita el caloret, mientras Fabra propicia otra bomba de relojería sin controlar su alcance y con la presencia de Rajoy en Valencia prevista para hoy. Si sabrá el patio que tiene, que emprendió viaje previo a Malí donde los choques entre el ejército y los rebeldes tuareg, los más graves desde el alto el fuego de hace un año, tiene aquello en un momento crítico. En los últimos tiempos, cada vez que el presidente nacional del partido se acerca por estas latitudes han de esconderle a alguien con quien no desea salir en foto antes de que lo maten del todo. Debe ser de lo más fastidioso. Sí, porque se apunta que las grabaciones que tienen en jaque al partido en el gobierno corresponden al período 2005/07 y, en ellas, Rus y algunas de sus parejas de hecho hablan de negociar con Paco „que «mi ¡Paco, Paco, Paco!», en voz mariana„ para extender los manejos a las consellerias con la sospecha de financiación irregular de la formación como trasfondo. De ahí que quizá sea hora de preguntarse si el problema de fondo radica en todos a los que hay que esconder cada vez que se registra la visita de marras o en el que viene.

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