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El baile

No solo volvió Rajoy a Valencia, sino que lo hizo en medio de una nueva tormenta y, para completar el cuadro, habló Rita. Veinticuatro horas antes, en Murcia, el director general de Emergencias de la Comunidad desde 2007, pata negra del partido en el que entró siendo apé, decepcionado con algunas políticas desde que Mariano cogió el timón, asqueado con el patrimonio y el uso de las tarjetas bancarias a manos de otros cuantos y decepcionado porque Génova no haya tenido en consideración al presidente en ejercicio para presentarlo el 24M, ha dimitido de su responsabilidad, se ha dado de baja en el pepé y ha pedido el apoyo masivo para Ciudadanos pensando en la regeneración. En Murcia se ve a simple vista, pero en la Comunitat Valenciana, dirigentes de postín de las formaciones clásicas sueltan sotto voce su decepción por las listas que se han conformado en circunscripciones claves, pensadas más en clave interna, según ellos, que buscando atraer al electorado y con la intención primordial por parte de los mejor posicionados de asegurarse el chiringuito otros cuatros años. Oyes hablar a los prebostes en cuestión con mando en plaza y piensas: ya es lo que me faltaba, que estos también sean unos indignados. Como Rita, que está que se sube por las paredes. Y que, tras poner al resto de formaciones de chupa de dómine, lamenta que «estamos solos contra todos». Bueno, contra todos y contra los propios, entre los que sale una retahíla que ha ido dejando las siglas melladas. Ayer oí parte de la intervención de Susana Díaz en el Parlamento y desconozco lo que haría una vez ungida, pero estaba más suave que lavado con perlán. Qué menos. Lo mínimo que se espera que entiedan es que esto ya no es lo que era. Por eso Rajoy no tiene previsto acercarse a Murcia en toda la campaña. Y con Emergencias así, ni loco.

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