Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Agradecido interpobles

Reconforta comprobar la multitudinaria asistencia a la presentación de las finales del Interpobles/Edicom de Galotxa, la modalidad sobre la que se asentaron las bases de la recuperación de la pilota valenciana en los pueblos. Este deporte estaba moribundo en los años setenta sin que nadie se preocupara siquiera de una muerte en condiciones. Fueron los primeros torneos de Galotxa, de Llargues y de Raspall los que recuperaron viejos jugadores y las pelotas de vaqueta volvieron a ocupar las calles, apartando coches y llenando aceras de una afición orgullosa de revivir una manifestación entrañablemente unida a sus entrañas. Y aquellos pioneros vieron crecer el árbol, vieron cómo se construían nuevos trinquetes y canchas; cómo el número de jugadores crecía año tras años; cómo se incorporaban nuevas ilusiones.

Hoy, cuarenta años después, una empresa dedicada a las nuevas tecnologías ha puesto su mirada en esta tradición valenciana en su vertiente sencilla y popular. Y su gerente, Vicente Villalta, manifestaba orgulloso en el acto: «La satisfacción de apoyar a la gente agradecida de la galotxa». Ayuda directamente a la competición y prima económicamente a los clubes finalistas. Y sobre todo renueva su fe por esa columna vertebral de la pilota valenciana: los clubes y sus escuelas; la ilusión de ver el nombre del pueblo en lo más alto. Alfarp y Manises acogerán las finales absolutas. En la clásica del «joc de carrer» , dos históricos como Ovocity El Marquesat e Inmobiliaria Palanca Foios se jugarán un título que hace brotar las emociones más vibrantes del alma de las gentes aficionadas.

Olvidar al mundo de los clubes sería un crimen imperdonable. Y un error estratégico de nefastas consecuencias.

Compartir el artículo

stats