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Más recortes

Un jarro de agua fría detrás de otro te puede permitir aclimatarte a las bajas temperaturas o coger un resfriado que termine desembocando en una pulmonía. Esta última opción es la que parece esperar a la Comunitat Valenciana tras el repaso contable de la Autoridad Independiente de Responabilidad Fiscal (Airef) a los presupuestos de la Generalitat para 2016.

El primer jarro, por los famosos ingresos de 1.300 millones de euros imputables al un futuro modelo de financiación que «no sabe, no contesta». Este bofetón a las cuentas de Vicent

Soler era lógico y esperado. Resulta evidente que los criterios políticos en un presupuesto se pueden aplicar en la distribución del gasto, por ejemplo, pero transformar los deseos en ingresos, por muy justos que puedan ser, no parece muy profesional.

Los técnicos „hombres de negro„ de la organización dirigida por José Luis Escrivá, armados con calculadoras y desnudos de ideología „se supone„, advierten sobre los riesgos materiales del presupuesto „«elevados para la sostenibilidad financiera en medio y largo plazo dado su alto nivel de deuda...»„ y amenazan con los males que pueden venir encadenados „medidas «necesarias», «correctivas» e incluso «coercitivas». Y por supuesto, hay receta: ajustes „palabra que debería reconocer ya la RAE como sinónimo de recortes„ por mil millones de euros.

No está mal. Sobre todo para una comunidad, la valenciana, en la que sus habitantes están por debajo de media en renta per cápita; por debajo de la media española en gasto y servicios fundamentales básicos; por encima de la media en presión fiscal; por debajo en la media de beneficios fiscales y a la cola de las inversiones del Estado por habitante. Y encima somos los únicos contribuidores netos teniendo una renta por debajo de la media. ¡Ufff!

Y mientras tanto, CristÓbal Montoro mira para otro lado mientras su compañera Fátima Bañez vuelve a meter la mano en la hucha de las pensiones „otros 7.750 millones de euros, casi ocho veces más que los recortes que los hombres de negro reclaman a la Comunitat Valenciana„ para pagar las jubilaciones de diciembre. Por favor, ¡que llamen a los hombres de negro! Y de paso, cuando acaben, que vengan con su jefe Escrivá, el coco Montoro y el odiado Beteta, saquen la calculadora, y decidan ellos cuántos colegios cierran, cuántos hospitales desaparecen o cuántos valencianos se quedan sin cobrar ayudas para vivienda, dependencia,.. Y por supuesto, que se lo expliquen a los cinco millones de valencianos. Y digan: sí, pero hemos cuadrado los mil millones en las cuentas.

Y por supuesto, hablando de infrafinanciación y ahora que las elecciones están a la vuelta de la esquina „serán las que den a luz al nuevo Ejecutivo que tendrá que afrontar el cambio de modelo financiero, o no„ me apunto a la apuesta de José Vicente González en el Club Mercantil Diario Levante: exigir que cada candidato se retrate y explique detalladamente cómo piensan resolver el problema financiero valenciano. Y digo cómo, no si lo van a resolver, que ya nos sabemos la respuesta a lo segundo.

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