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Maite Mercado

Los 300 disecados

Sáenz de Santamaría, Sánchez, Rivera e Iglesias aplaudieron al público del enorme plató al acabar el #7DElDebateDecisivo. Por portarse tan bien. Cumplieron lo convenido, formar parte del atrezzo sin mostrar emociones. Si buscaban calor humano, extrañó ese decorado que parecía un croma. Las dimensiones del despliegue de Atresmedia requerían un estudio de igual tamaño que hubo que rellenar con 300 personas..

Al verles tan serios detrás de Ana Pastor y Vicente Vallés imaginábamos a Mariano Rajoy en algún sofá en Doñana viendo a sus rivales con la misma mirada perdida. Los candidatos reprocharon al presidente su ausencia en los primeros compases del partido pero pronto se convirtió solo en el sujeto de oraciones en pasado como antaño lo fue Zapatero. En las redes sociales, sin embargo, la sombra del presidente fue alargada.

El especial fue un compendio de los mejores shows televisivos. Pareció en algunos momentos la gala de los Goya, con su alfombra roja, el photo call y los comentarios sobre la chaqueta de terciopelo azul oscuro casi negro de la vicepresidenta o la americana de Iñigo Errejón; la llegada a los estudios de los candidatos recordó a la entrada de los concursantes en la casa de Gran Hermano con toda su parafernalia; esa previa del partido con los expertos y el post partido con las valoraciones de los jugadores después del esfuerzo siguieron los esquemas de una noche de final de Champions con equipo español.

Suponemos que entre los millones de espectadores se encontraban muchos de esos indecisos a los que se dirigieron Pablo, Albert, Pedro y Soraya. Público real que buscaba mensajes que les convencieran para decidir su voto. Quizás ante la excesiva expectación generada y el espectáculo, se quedaron fríos, como los figurantes profesionales.

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