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Un chiste malo

Ni las más fértiles fantasías de los partidarios de entender el mundo como un ovillo de conspiraciones se hubieran atrevido a decir lo que Robert Fisk (The Independent) en sus crónicas: que hay algo muy oscuro en la falta de entusiasmo de los líderes occidentales por la reconquista de Palmira, la reina del desierto, arrebatada a los fanáticos del luto y la degollación, que, vaya casualidad, unos días después han recuperado terreno en Alepo. Se quiere aplastar al Estado Islámico, pero no mucho, solo un poco: algo así como pisarle un juanete al violador de tu hermana. Por si hicieran falta. Lo que permitan Turquía y Arabia Saudí (la madre, siempre preñada, de todos los majaderos). A condición de que no se vuelvan demasiado fuertes los iraníes, los sirios, los rusos, los kurdos?

Parece ser que se trata de conseguir que los musulmanes se desgarren entre ellos tanto tiempo como sea posible con la mayor ferocidad imaginable. Ya se vio en la guerra Irán-Irak, que es de principios de los ochenta. Una buena guerra equilibrada, como sabemos muy bien los europeos, deja a ambos bandos exhaustos, necesitados de protección, de más armas, de cemento ¿Qué más sabemos los europeos? Pues hacer el trabajo de Sísifo mejor que nadie. Pagamos hospitales y carreteras en los territorios palestinos, los machaca la aviación israelí y volvemos a reconstruirlos y a pagarlos. Podríamos llamarles la atención a los israelíes.

Con los refugiados del arco de guerras que va de Trípoli a Kabul pasa algo parecido: con la ayuda de los traficantes de personas, empujamos a los refugiados al agua por la banda de estribor y los recuperamos por la de babor con ayuda de un salvavidas y un cabo. Y así hasta que en una de esas, se ahogan de verdad ¡Eran los países, tontos! No se puede destruir un país (o colaborar en el empeño) sin tener a punto un recambio razonable, cosa que no ocurrió ni en Afganistán, ni en Siria, ni en Irak o Libia ¿En que estaban pensando Cameron u Hollande? Pues no parece que pensaran y si lo hacían, peor aún ¿Europa? Un chiste malo.

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