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El viaje a ninguna parte

El ministro de Asuntos Exteriores ha aprovechado la cumbre de Seguridad Nuclear para invitar a Obama a que venga. Según Margallo, Barack no piensa en otra cosa. Está loquito por la historia y lo único que exige es que formemos Gobierno. También podía haber pedido algo más fácil el gachó. No sé, que nos devuelvan Gibraltar, que Montoro vaya al cielo, que Zidane siga la temporada que viene en el sitio que ocupa, que Boyero hable bien de una secuencia almodovariana, que el cineasta manchego hable ahora, que Sánchez se dé por vencido...

No obstante, a pesar de que millones de estadounidenses siguen sin conocer dónde para España, su presidente algo debe saber de lo que se cuece en la actualidad que la marca porque, de cara a hacer posible el sueño de visitarla, se dejó caer por La Habana noventa años después de que lo hiciera el último representante de la Casa Blanca como diciendo: «Más difícil no puede ser pactar en la tierra de Pau Gasol...». Puede que en lo referente a confrontaciones Chicago acumule un amplio historial, pero el recrudecimiento de ráfagas de disparos que va a producirse en cuanto el secretario general del pesoe arroje la toalla va a dejar la legendaria crueldad de Frank Nitti a la altura del betún. Es más, tiene pinta de ser la puntilla para Tarantino.

En la imagen que pasó Washington de nuestro en funciones y de su en retirada, ambos se muestran más que sonrientes no se sabe muy bien a cuento de qué porque la seguridad nuclear tampoco es que vaya viento en popa. Puede que el del pelo más blanco estuviera pensando en que si Mariano da el paso „al lado o atrás, cualquiera de los dos vale„ él no es que lo desee pero tampoco es que vaya a dejar de sonreir por eso. De entre los del escenario, es de los pocos que aún tiene ganas. El rictus del resto no deja de avinagrarse. Y cuando comparece Iglesias con la panda, al ser tantos impresiona. Si quieren asustarnos, ok. Pero verás como el que mueva sus bases porque es el que viene sea Trump

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