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Javier Cuervo

La realidad es demagoga

En los logros y avances en la buena dirección de la consolidación de la recuperación de la nación estaban los datos de Amparo Gil, valenciana, 45 años, que tuvo que cerrar su negocio hace dos, pasó doce meses a dos velas y consiguió los 426 euros de la Renta Activa de Inversión hasta que el Ayuntamiento de Valencia le ofreció un contrato de trabajo, a través de una empresa subcontratada, para dar clase de pintura en tela a jubilados. Ella mejoró porque quería trabajar y los datos generales también, ya que abandonó el paro y pasó a ser cotizante de la Seguridad Social, dos medidas en una que luce en la solapa Fátima Báñez, ministra de Trabajo y que confirman la confianza de Europa y de los mercados en España.

Todo son ventajas hasta que la realidad, esa demagoga, tapa los buenos datos de las buenas políticas y nos enteramos por Levante-EMV de que Amparo cobra a 7 euros la hora, trabaja tres horas semanales y el mes pasado, uno de los buenos, cobró 70 euros. Es lo que hay, de trabajo y de salario. Al estar contratada y dada de alta en la Seguridad Social, Amparo ha de pagar el 40 % de sus medicamentos „más de 40 euros„ y en enero, cuando pierda el bono de la EMT, le costará dinero ir a trabajar.

No sabemos si la realidad de estos datos es propia de la era de la posverdad en la que se ha declarado que estamos instalados. Las políticas de este caso parecen proceder de la época de la verdad, que era la de la tecnocracia o la tecnogogia (dominación tiránica de los tecnócratas), anterior a que se pusiera el post-it de lo post a casi todo y de que la realidad contara los datos de los parados mayores de 45 años que andan a dos velas y la muerte de las ancianas que andan a una vela porque les cortan la luz cuando no pueden pagar el recibo.

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