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Opinión

Juan García Rubio

Sorpresa en la CV

La publicación de los resultados del informe PISA 2015, pruebas internacionales de evaluación educativa en las que por primera vez ha participado el alumnado valenciano de quince años en las tres competencias que mide „científica, matemática y de comprensión lectora„ ha causado sorpresa en la Comunitat Valenciana. Se esperaban mucho peores a los obtenidos y han resultado ser muy similares a los de la media de España, los cuales a su vez son también muy parecidos al promedio de los alcanzados por los países de la OCDE.

Alguien podría preguntarse sobre el porqué nunca antes la Comunitat Valenciana había participado en esta evaluación que empezó a realizarse cada tres años desde el año 2000, y en la que sí participaban la inmensa mayoría de las otras comunidades autónomas. La respuesta podríamos encontrarla en el miedo que tenían los políticos a obtener unos resultados difícilmente justificables. Ese miedo tenía mucha razón de ser, pues si comparamos los datos de fracaso escolar administrativo en la Comunitat Valenciana desde que se implantó definitivamente la ESO „en el curso 1999/00„ hasta los datos más recientes que tenemos del Ministerio de Educación „curso 2013/14„ podremos observar que nuestra comunidad había pasado de estar 1,3 puntos mejor que la media de España a estar 8,4 puntos peor.

Resulta significativo indicar que en el curso 2007-08 el alumnado de esta comunidad llegó a alcanzar una tasa de no graduación en Educación Secundaria Obligatoria del 40,1 % „más de cuatro de cada diez jóvenes valencianos y valencianas no se graduaban. Como dato anecdótico pero muy revelador, en el curso 2005/06 la tasa de no graduación de los chicos de la provincia de Alicante fue del 52,6 % y en Castellón, del 48,5 %. En la actualidad, teniendo en cuenta los datos del último curso publicado, somos la comunidad autónoma de España que tiene un fracaso escolar más elevado con un 32,6 %. No había miedo a PISA, lo que había era en realidad pavor, y más sabiendo el altavoz que supone este informe.

Afortunadamente, los resultados no han sido tan malos, lo cual para el que sigue este informe desde hace tiempo no le tendría que sorprender, dado que diversos profesores de la universidad española como Martínez García y Carabaña ya han venido avisando que el fracaso escolar PISA „alumnado que no llegaba al nivel 2 de conocimientos de los 6 que existen en cada una de las tres materias que analiza el informe„ era muy distinto al fracaso escolar administrativo „alumnado que no obtiene el título oficial de graduado en ESO. Así, estos dos profesores señalaban que comunidades autónomas españolas que obtenían resultados en PISA muy parecidos a Finlandia „La Rioja o Castilla y León, entre otras„ tenían tasas en su alumnado de no graduación en ESO seis veces superiores a este país. En el informe PISA 2015 esa situación se vuelve a repetir. Mientras que en Finlandia el fracaso escolar PISA es del 6,5 %, en España es del 10,3 %, una diferencia de menos de cuatro puntos. Sin embargo, el fracaso escolar administrativo en Finlandia no llega al 1 % y en España es del 23,2 %, veintidós puntos de distancia. Creo que la comunidad educativa española necesitaría abrir una profunda reflexión de por qué se producen esos resultados tan dispares.

Espero que, tras estos resultados sorprendentes, a nadie se le ocurra decir que la educación valenciana goza de una muy buena salud, y mucho menos espero no oír ni leer que los recortes en educación no han tenido influencia en los resultados educativos. Se necesita más profesorado para atender a la gran cantidad de alumnado que muestra serias dificultades de aprendizaje en nuestras escuelas, y también centros educativos dignos para todos, no barracones escolares inundados por la lluvia. La educación valenciana tiene muchísimo que mejorar y además con urgencia.

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