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Mañana es otra era

Tras haber pasado del imperio de lo duradero al de lo efímero (Lipovetsky, 1987), vivimos ahora en el imperio de lo instantáneo, cuya expresión en mensajes es el tweet, y en voluntad política la democracia directa en tiempo real. Lo efímero duraba un tiempo y dejaba un rastro, una especie de cola de cometa. En el imperio de lo instantáneo tras el evento no queda nada. Por eso, cuando se habla de posverdad, y de hechos alternativos, no se habla de mentiras. Una mentira sólo se testa al lado de una verdad. En el imperio de lo instantáneo todo lo que se dice o decide es pura verdad (al menos como mensaje: una tautología), pero deja de tener vida o efectos legítimos de inmediato. Lo que vaya detrás ya es otra cosa, o sea, otra verdad. No estamos, por tanto, ante el "doble pensar" de 1984 de Orwell (esta aclaración parece pertinente, pero se extinguirá una vez leída -uno aprende rápido).

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