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Maite Mercado

Justicia a la carta

Los programas matinales no escatimaron ayer para cubrir la vistilla que decidiría las medidas cautelares para Iñaki Urdargarín y Diego Torres. A las cinco de la mañana, un reportero de «El Programa de Ana Rosa» se acercaba al exduque en la parada de autobús al aeropuerto de Ginebra; otro pregunta al fiscal del 'caso Nóos' en la puerta de una cafetería tras su petición de prisión eludible bajo fianza. También lo intentan en vano con el Rey, que sonríe en la inauguración de ARCO junto al presidente argentino y sus respectivas esposas. Ellos están en sus cosas: ceremonias con Rolls Royce, cenas de gala y tiaras de diamantes. Cientos de personas esperan la salida del marido de Cristina de Borbón. Se escucha de fondo ¡ladrón!, ¡chorizo!, ¡cobarde! Sin saber que no habría prisión condicional, ni fianza, ni entrega de pasaporte. Aunque por eso, a gritar a otros.

El juez Castro se reafirma en su instrucción ante las cámaras pero se guarda su opinión. Nacho Pulido de «Las Mañanas de Cuatro» consigue que Pedro Horrach diga algo: «¿Cómo va a haber presiones? Siempre estamos con el mismo cuento. Que no, hombre».

Más que presiones declara haber recibido Manuel López Bernal, quien solicitó la imputación del presidente autonómico Pedro Antonio Sánchez en el 'caso Auditorio' y fue relevado la noche anterior como fiscal superior de Murcia. Habla con Antonio García Ferreras de prácticas mafiosas «como en los años veinte» con asaltos en casas de compañeros de la fiscalía anticorrupción para robar ordenadores. El ministro de Justicia opina que López Bernal debería haberlo puesto en conocimiento de la Fiscalía General del Estado antes porque hay un momento para todo. Él ahora cree que la prisión condicional es una «medida extraordinaria».

¿Se persigue a los que persiguen la corrupción más que a los corruptos?, plantea Javier Ruiz en la mesa de debate. Los tertulianos se exaltan. También hay nuevo fiscal jefe de Anticorrupción, Manuel Moix, el que inhabilitó al juez Elpidio Silva por meter en la cárcel en dos ocasiones al expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, al que, en ese momento, acaban de condenar a seis años de cárcel por las tarjetas «black». A Rodrigo Rato, a cuatro y medio. Llegan los informativos, más de lo mismo pero más reposado. Ahora toca la digestión lenta. Cuánto vamos a recordar aquello de «la justicia es igual para todos».

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