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La Sexta tras Felipe VI

Va pareciendo perentorio que Cristina de Borbón renuncie a sus derechos dinásticos tras la sentencia del caso Nóos. Suerte que en España tenemos una institución con mucha mayor raigambre aún que la monarquía, y por descontado más asentada que la democracia: el machismo. Sin él, presente en el espíritu y en el texto de la Constitución en vigor, la esposa de Iñaki Urdangarin no sería la sexta en la línea de sucesión al trono de España sino la cuarta. Quién sabe si, tras la abdicación de su padre por sus viajes de caza a África y consiguientes tropiezos, la segunda hermana habría pasado por delante de la primogénita por motivos de capacidad, y de sus hijos menores de edad. Y ahora tendríamos a una reina a la espera de saber si su consorte ingresa en prisión ya mismo o dentro de un tiempo para cumplir los seis años y tres meses por prevaricación, fraude a la Administración, tráfico de influencias y delitos contra la Hacienda pública.

Por suerte, la preeminencia del hombre sobre la mujer que rige en este país en pleno siglo XXI aleja el peligro de una jefa del Estado yendo a visitar a su marido a la cárcel entre sanción y sanción de una ley, después de una cena de gala con Donald Trump o tras una jura de bandera. Este escándalo nacional de parte de la familia real enriqueciéndose de manera corrupta queda reducido a un caso de cuñadismo que el propio Felipe VI se encargó de atajar con una energía, una contundencia y una dureza que ojalá se hubiese contagiado a las juezas encargadas de dirimir la causa. Sin embargo, resulta inquietante pensar en el futuro como preso común del padre de los números siete, ocho, nueve y diez en el orden de sucesión al trono español. Esta imagen no la lava ni el mismísimo Pablo Motos con una entrevista igual a la de Isabel Pantoja en horario de máxima audiencia.

El machismo que ha librado a la monarquía del impacto directo de la corrupción subyace asimismo en el fallo de Nóos, firmado por tres mujeres. Absuelta la hermana del Rey por ignorancia de los manejos de Iñaki Urdangarin. ¿Qué sabe un ama de casa? La primera infanta universitaria, la primera que tuvo un trabajo. Y que, una vez acabada su personal pesadilla judicial, evalúa distintas ofertas laborales muy jugosas en capitales europeas cercanas a centros penitenciarios, asegura la revista ¡Hola! Una profesional políglota que representó a España en incontables actos oficiales, situada por nacimiento en un lugar privilegiado aledaño a la jefatura del Estado. Firmaba lo que le decían en la empresa de los tejemanejes, de la que formaba parte principal, incluido el autoalquiler de su domicilio en el palacete de Pedralbes comprado por una millonada que no sabe cómo consiguió. Dan por bueno las magistradas de la Audiencia de Palma que jamás preguntó nada, ni sospechó que se usaba el apellido Borbón para lograr favores. Que era una mujer florero, como bien dice el juez José Castro, un instructor valiente entre cortesanos. Imagino que las juezas de Nóos, ocupadas tanto o más que la ex duquesa de Palma, delegan en terceros o en un entramado societario el pago de sus facturas de electricidad, el comedor de los niños, el impuesto de bienes inmuebles. Supongo que firman papeleo sin leerlo antes y por eso dan por buena la defensa de Cristina. Yo no. Siempre sé lo que debo y

cuántas letras están por venir. Ciudadanas de segunda, el sexo débil, señoras de. Es más fácil renunciar a la propia valía que al derecho a heredar un reino.

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