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Guerrilla urbana

El otro día estuve en las oficinas del ayuntamiento en la Tabacalera para acompañar a unos vecinos de por Arrancapins (nombre ajustado a la tradición valenciana) y recibí unas cuantas lecciones acerca de los planes parciales, los generales y el Parque Central, futurible del que emergen las bellas estructuras de ladrillo macizo -el futuro nos pedirá cuentas por entregarnos a la barraca de chapa cutrelux como paradigma arquitectónico- del señor Demetrio Ribes. Sí, ya sé, la modernidad liquida y granizada. El Parque Central ha sido el ensueño neoyorquino y húmedo (muy alejado de las posibilidades eróticas ciertas) de la ciudad.

En boca de Rita Barberá, vendedora de humo como era, el Parque Central parecía cosa de pasado mañana, pero creo que el primer proyecto era de cuando Franco pescaba cachalotes. Mis amigos Carles (que vende motos) y Amparo (que gestiona un hospital) se compraron, el siglo pasado, un piso en Russafa, pegado a las vías, a la espera de la buena nueva, que no llegó ni después de ser padres. Pero en el ayuntamiento -donde abogamos por el derecho a existir de unos plátanos, más su fauna y flora asociadas -, el otro día, nos dijeron que no había nada decidido y que los vecinos y los plátanos, el centro de artesanos y la memoria de las víctimas del metro y de los bombardeos de la aviación fascista, tengan alguna oportunidad de futuro y rememoración.

Seguiremos insistiendo porque, ya digo, aprendí bastante. «Alcorque» se dice en valenciano escocell y sostenía el técnico municipal que los árboles de la ciudad son como mobiliario. Pero bien puede verse al revés, como hacía el sabio Miquel Gil Corell, para quien la ciudad sólo era un caso particular de los ecosistemas naturales. Un caso destinado a insumos energéticos enormes y a la generación, igualmente desbocada, de residuos. El político concibe y tira rayas, pero el negocio del ladrillo les da 3-D -volumen y edificabilidad- y luego manda sus divisiones de hormigoneras blindadas a tomar posiciones y empujar las rayas. Eso sí es guerrilla urbana y no lo de los tupamaros.

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