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Cocina top ninja

Cada vez me estresa más sentarme a ver «Top Chef», ese concurso de cocina y velocidad. Por si había duda de la exigencia frente al cronómetro, esta semana llevaban a los aspirantes al circuito del Jarama y que recuerde es la primera vez que se le presenta al jurado el plato completamente vacío. Pero también creo que tenemos una estrella mediática en ciernes y de la tierra: el eldense Montoro no tiene el nombre artístico más popular en este país pero apunta maneras frente a la cámara y se nota que el programa fomenta su protagonismo para lo bueno y para lo malo. Ha sido chef privado para un billonario ruso, le tiene un aire a Chayanne y ya lo han metido en un anuncio. Por algo será. La valenciana Rakel dice que es guapo y fotogénico, pero a la vez le sacude por ambicioso e individualista. Ha sido el primer ganador de la inmunidad y también ha hecho pocos amigos escogiéndose a sí mismo para liderar la prueba por equipos perdida. Habemus personaje.

Paco Roncero también se ha consolidado en «Top Chef» como tipo duro del jurado. Algunas de sus miradas intimidan mucho y maridan perfectamente con los efectos musicales de cuchillos que al programa tanto le gustan. Alguien ha de ser el poli malo para que Alberto Chicote conserve su aura de buen tipo a pesar de las pruebas sin rastro de bondad que inventan. Cualquier día obligan a los cocineros a competir en modo «Ninja warrior», programa que ya está preparando Antena 3 y tal vez encuentre alguna inspiración en esas cocinas top.

No sé si también inspirará este programa a los aficionados a la gastronomía y los fogones, si les dará ideas culinarias o les abrirá el apetito. A mí me acelera como si los concursantes siempre estuvieran jugándose los últimos segundos de un partido de baloncesto. De slow food nada, solo la calma de Susi Díaz relaja mínimamente la tensión hasta algún tiempo muerto. Llámenme clásico, pero la alta cocina la relaciono más con el reposo y la inspiración que con las carreras contrarreloj. Me identifico bastante con el argentino, y sin embargo hablador, Filippetti: desbordado por la velocidad, verbaliza sus dudas porque posiblemente tantas prisas no sean las mejores consejeras para elaborar un plato de autor. Desde luego no son la mejor compañía para una buena digestión.

? Que suene la música. Me encuentro a Leonor Watling en «El Hormiguero» y no ha ido a contar nada sino a cantar con su grupo, Marlango, y eso es noticia. ¡Música en vivo en televisión! La sección pilotada por Emilio Aragón propone versionar clásicos como Antonio Vega y lleva a plató a anónimos talentosos de verdad. Lástima que solo sea de vez en cuando.

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