El empeño de Ciudadanos en hacerse un hueco al lado de los grandes convierte al partido de Rivera en presa fácil en ese juego tan político del "firma y luego ya veremos". El caso del presidente de Murcia -sometido a investigación judicial y que se resiste a renunciar al cargo después de haberse comprometido a hacerlo si era imputado- deja constancia de nuevo de la dificultad de la formación naranja para hacerse respetar por aquellos con los que suscribe pactos. Cuando la estrategia de conseguir visibilidad domina sobre la consistencia política de los acuerdos ocurren esas cosas. Una tendencia a quedar por incautos que se agudiza con el gusto del partido de Rivera por confrontar su aspecto de derecha aseada con las purulencias de los populares. En el agitado acontecer de los últimos meses se difumina ya el pacto borroso de Ciudadanos para respaldar la investidura de Rajoy. La cláusula relativa al proceder ante posibles casos de corrupción era confusa e interpretable hasta el extremo de que cada uno daba su versión ya antes de la firma. El cuestionamiento que el PP hizo de ese compromiso de que todo cargo público renuncie si es sometido a indagación judicial auguraba una escasa intención de cumplir con lo escrito, lo que no enfrió la vocación firmante de Rivera. La comisión parlamentaria que iba a investigar la financiación del PP -recuérdese, el único partido español imputado como tal en un proceso judicial- que figuraba en el mismo paquete de compromisos se aletarga en el Congreso y de reactivarse lo hará ya con el foco alejado de su objetivo primero. La resistencia del PP a encarar sus asuntos oscuros anticipa muchos escollos a la ley integral anticorrupción que ahora impulsa Ciudadanos. Pero esta vez la dificultad no está sólo en la otra parte firmante. El proyecto legal deja al aire una contradicción del partido de Rivera que arruina todos sus pactos anteriores: no se puede sostener a la vez que un cargo público debe dimitir al ser imputado, la doctrina de Ciudadanos hasta ahora, y cuando se le abre juicio oral, su nueva propuesta. Aclárense porque en Murcia están esperando.