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Valor y precio

No sabemos cuál fue la mejor de las obras que se expusieron este año en Arco, no nos lo han dicho. Pero sí nos dijeron cuál era la más cara: una escultura de Juan Muñoz, de un millón y medio de euros. En algunas páginas de Cultura de la prensa, se publicó la lista de las obras más caras en una especie de réplica de los libros más vendidos. La crítica ha sido sustituida por la contabilidad. Si nos dieran a elegir entre una obra buena (suponiendo que tuviéramos capacidad para localizarla) y una cara, elegiríamos la cara porque el criterio de bondad es el precio. Del mismo modo, si tuviéramos que elegir entre el libro más vendido y el mejor, elegiríamos el más vendido, también por una cuestión de orden cuantitativo. El canon, en fin, se ha ido al carajo. Si nueve de cada diez estrellas usan Lux, fiat Lux.

El otro día comí en un restaurante caro y malo, pero cuando me preguntaron, dije que estaba muy bien, y no solo por complejo de inferioridad, sino por la necesidad psicológica de amortizar la inversión. La calidad de todo viene determinada por el precio. Al salir de comer, me compré una camisa cara a la que, en el primer lavado, se le cayeron los botones. Fui a protestar y me dijeron que se trataba de una característica de las camisas buenas. No me atreví a decir nada porque me he quedado un poco fuera de la realidad, pero lo cierto es que a las camisas baratas que tengo desde hace tres o cuatro años no se les ha caído jamás un botón. Por la noche, mientras veía la tele, fui cosiendo los botones uno a uno (imposible coserlos de dos en dos) y decidí que no volvería a comprarme nunca más una camisa cara.

En Arco vi cosas que al primer golpe de vista me parecieron buenas, pero debían de ser malas porque tenían precios asequibles. No compré ninguna, claro, porque yo soy muy influenciable. Recordé entonces aquello que decía Machado; que solo el necio confunde valor y precio, y pensé que habíamos caído globalmente, yo también, en esa necedad. Gran visión, la de Machado, si tenemos en cuenta que en su época aún no existían las listas de los libros más vendidos ni de las obras de arte más caras. Evidentemente, Trump ha ganado las elecciones por rico.

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