08 de abril de 2017
08.04.2017
EL TABLÓN

El debate sobre la custodia compartida

Opinan: Pilar Marco Ballester, Herminia Royo, Mª Josep Ortega, Rosa Peris

08.04.2017 | 04:15
El debate sobre la custodia compartida

1. Pilar Marco Ballester | Presidenta de la Unión Estatal de Federaciones y Asociaciones para la Custodia Compartida (UEFACC)
Custodia compartida es sinónimo de Igualdad. La mujer no puede seguir con la carga de la crianza de los menores y las personas dependientes. Llevamos años reclamando al varón su implicación y dedicación en el hogar, entonces ¿por qué cuando nos separamos debe ser la mujer quien asuma esa carga?, ¿por qué ciertos sectores del feminismo se empeñan en que la mujer debe ser la sacrificada en la separación o divorcio?, ¿por qué se victimiza al menor para que sea la mujer la que sacrifique su vida laboral y personal tras el divorcio o separación?

Cuando nos separamos, ambos somos responsables, ambos tenemos derechos y obligaciones; ambos debemos compartir la crianza de nuestros hijos, seamos padre y madre, madre y madre o padre y padre. Se tacha a las asociaciones que defienden esta modalidad como la mejor para una crianza equitativa de los menores como de asociaciones de machistas y, en cambio, a las asociaciones que defienden que los menores deben seguir siendo cuidados por las madres, como de feministas (sic).

La custodia compartida es defendida por el Tribunal Supremo, se ha demostrado que es lo mejor para el menor y entonces, ¿por qué cierta parte del feminismo no lo admite como tal? Indican que debe ser cuando hay acuerdo, que cuando no hay acuerdo no puede imponerse. Y ¿por qué se puede imponer la custodia monoparental materna? Además, en España no existe la modalidad de custodia compartida impuesta.

Es beneficiosa también para la mujer, puesto que no tiene que modificar su vida laboral para dedicarse a los menores, ni tiene que depender de una pensión de alimentos. Además, nuestros menores no entienden de divorcios ni de separaciones, ellos necesitan que se les quiera, que les quieran papá y mamá.

2. Herminia Royo | Abogada y feminista
Una vez más los poderosos lobis de padres responsables sobrevenidos han conseguido poner esta cuestión en primer plano, generando un debate asentado en falsas premisas igualitaristas y en argumentos falaces: Les Corts han aprobado la PNL del PP para instar con urgencia al Gobierno de España a incorporar al Código Civil la custodia compartida como modalidad preferente en caso de separación o divorcio. No nos sorprende el apoyo de Ciudadanos, pero sí nos deja perplejas el de Compromís. Quede dicho aquí que ese pronunciamiento, por mucha desazón que nos produzca, no va a reducir un ápice nuestra oposición a la misma.

La custodia compartida impuesta o, para hablar con mayor propiedad, la custodia repartida, constituye una variante más de la violencia de género por lo que tiene de coercitiva sobre las mujeres y sobre sus hijas/os. Asimilar a las/os hijas/os con el patrimonio material a repartir en la liquidación de los bienes tras la ruptura de la convivencia y, por lo tanto, subsidiarios de transacción, subasta y coacción para obtener una posición beneficiosa de los hombres sobre las mujeres, supone una manifestación más de la violencia de género.

No se puede hablar de custodia compartida cuando no hay una igualdad real entre mujeres y hombres. Son ellas las que anteponen los cuidados de las hijas/os sobre sus intereses profesionales, hipotecando sus vidas y su futuro. Además, cuando los hombres la obtienen, siguen siendo las mujeres las que les cuidan en muchos casos, ya sean sus nuevas compañeras u otras mujeres de su familia.

Invocar el interés prevalente del menor para justificarla, es un argumento tan tramposo como falso. Las/os hijas/os son cosificadas/os al quedar trianguladas/os en el conflicto de la ruptura y ven perturbada su existencia al tener que cambiar periódicamente de casa y de entorno familiar, modificar horarios, hábitos de estudio y de ocio, adaptarse a diferentes estilos educativos, etc. Con ello, corren un riesgo innecesario para su estabilidad emocional y para su desarrollo psíquico.

Por todas estas razones, entre otras, las asociaciones feministas manifestamos nuestra más rotunda oposición a la custodia compartida impuesta.

Mª Josep Ortega | Diputada de Compromís a les Corts
La custòdia compartida ha tornat a les Corts i en Compromís hem sigut coherents amb el nostre posicionament. Tal i com férem fa sis anys, hem votat a favor que els dos progenitors puguen estar per igual a la vida dels seus fills i filles.
Però el debat ha estat més complex del que ja ho és perquè parlàvem d´una llei aprovada i que el Tribunal Constitucional va tombar amb un argument que ens recordava el Decret de Nova Planta: que les valencianes i els valencians, «se regirán por las leyes de Castilla. Tan loables y plausibles en todo el universo».

Resulta incoherent que el Partit Popular haja presentat una proposta, una més, per crear una llei que el seu partit va permetre que es derogara, demostrant que poc els importa defensar a Madrid el dret civil valencià i la custòdia compartida. Però des de Compromís mirem des d´una perspectiva diferent. És fonamental el veritable objecte de la llei: garantir els drets que els xiquets i les xiquetes tenen per poder estar amb els seus pares, mares, avis... Amb tots. La custòdia compartida és per als fills i filles.

Naturalment la seua seguretat requereix d´una vigilància extrema. No poden cabre errors i que un xiquet puga estar amb un maltractador. Però això ja ho deia la llei, i el sentit comú. I més enllà dels xiquets i les xiquetes podem parlar d´igualtat. Si reclamem la igualtat real, la corresponsabilitat, el trencament dels rols tradicionals al mercat laboral, a casa... Cóm no podem reclamar el mateix per a la vida dels nostres infants?

Volem deixar de transmetre als nostres fills i filles que, quan una parella es trenca, qui ha de suportar aquesta càrrega és la dona. I això si que no. Ara bé, sempre que el Tribunal Constitucional ens deixe.

3. Rosa Peris | Portavoz adjunta en les Corts y secretaria de Igualdad del PSPV
El Estado del Bienestar es uno de los rasgos que mejor identifican lo que significa la Unión Europea: un espacio de libertad, igualdad y progreso para el conjunto de su ciudadanía, donde los países del sur, entre ellos España, tenemos todavía una agenda pendiente.

Sin duda, son muchas las razones que pueden explicar esta desigualdad, entre ellas, la tradición familiarcita y católica de los países del sur, que descargan en las familias, y particularmente en las mujeres, la responsabilidad de la crianza y el cuidado. Los datos siguen siendo alarmantes, el 95% de las excedencias por cuidado de menores fueron solicitadas por las mujeres y los permisos por paternidad siguen descendiendo. Que la ley de Igualdad esté en el congelador y la de Dependencia en proceso de desmantelamiento no son buen augurio para esa ansiada igualdad.

En este contexto, algunos partidos políticos y determinadas organizaciones plantean la necesidad de legislar la custodia compartida, pero ésta ya está contemplada en el Código Civil, a raíz de una reforma del año 2005 del gobierno socialista. Lo que en realidad pretenden es imponerla por ley como sistema preferente cuando no haya acuerdo entre los progenitores, y aun cuando las relaciones entre ellos sean endiabladas. El argumento es que con ello, dicen, se promueve la corresponsabilidad y la igualdad de mujeres y hombres. Algunos son tan osados en sus posiciones que incluso plantean la custodia compartida impuesta como un mecanismo liberador para las mujeres, o al menos eso oímos en el debate de las Corts Valencianes.

Desde el PSPV, decimos sí a la corresponsabilidad, pero desde el nacimiento de los hijos e hijas; creemos en la igualdad de mujeres y hombres, pero rechazamos rotundamente la utilización de los y las menores como instrumento para la igualdad entre los sexos en los procesos de separación o divorcio. No deberían considerarse parte del patrimonio material a repartir en la liquidación matrimonial.

Es la hora de la seriedad y el rigor, porque este no es un debate de igualdad o de los derechos de padres y madres. Son los y las menores quienes nos deben ocupar y preocupar, su bienestar, su estabilidad emocional, su educación?. ¿Qué haría el rey Salomón ante quienes solo ven en el reparto la única opción posible?

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