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Maite Mercado

Fastidio

Mi buena amiga palentina Raquel Arconada pedía el miércoles por la noche en las redes sociales que alguien le explicara qué había hecho Antena 3. Se refería a que no emitieron la anunciada película «Palmeras en la Nieve» y se sentía decepcionada.

Vuelve la contraprogramación, práctica habitual en los noventa, al calor de las primeras grandes batallas por la audiencia entre las privadas que hundieron al entrañable Teleprograma. No servía para nada. La Administración tomó cartas en el asunto y estableció un margen: hay que anunciar los contenidos definitivos con 72 horas de antelación.

Telecinco había anunciado por fin para el 14 de febrero el arranque de «La Verdad», otra de esas series grabadas hace tiempo que están a la espera de ver la luz antes de que los protagonistas, Lydia Bosch, Elena Rivera y Jon Kortajarena, cambien tanto de aspecto que casi ni se les reconozca, como ha pasado con otras. Hay cierta expectación ante la ficción que se está vendiendo como la heredera de «Motivos personales», con la que comparte trama de misterio, intriga y algunos intérpretes principales.

Antena 3 reaccionó promocionando para el mismo día «Palmeras en la nieve», la película en la que Mario Casas y Berta Vázquez se enamoran en la Guinea Ecuatorial española que vieron 10 millones de personas en el cine. Telecinco echó marcha atrás ante la seria amenaza y el domingo el anuncio se convertía en «La Noche de La Verdad». El equipo contrario hizo lo mismo y plantó su «La Noche de Palmeras en la Nieve». Podía haber o no serie o película. Con esta ambigüedad esquivan la normativa y santas pascuas.

Telecinco emitió su comodín, otra ración de «Got Talent», al que coloca cualquier día: viernes, lunes contra el estreno de «Maestros de la Costura» en La 1 y miércoles. El talent con Risto Mejide, Edurne, Eva Hache y Jorge J. Vázquez lo tuvo fácil frente a la floja película «Tres bodas de más» que soltaron los de Planeta en lo que quedó en un prime time del montón.

¿Esperará Antena 3 a que Telecinco anuncie otra vez el estreno de «La Verdad» para dirigir contra él el misil del culebrón colonial? ¿O serán los de Mediaset los que se agazapen hasta que los otros se cansen y dejen de cabrear a sus espectadores? En estos jueguecitos de programación, salen perdiendo ambas porque acercan a cada vez más consumidores de ficción a las plataformas en streaming a la carta, hartos de tan poco respeto.

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