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Voro Contreras

Hacerse mayor

Quizá la vida vaya de hacerse mayor, de como uno asume las cosas que van viniendo y las que, sin querer o queriendo, va dejando atrás. A este respecto, les recomiendo (mucho), 4321, la última novela de Paul Auster, en la que el escritor trata con naturalidad y finura exquisita esa cosa tan difícil que es buscarse un lugar en el mundo, intentar encajar, salir airoso del conflicto entre los infinitos deseos y la escasez de medios para conseguirlos. Esto último quizá les suene a una definición de la juventud escrita por Josep Pla. De hecho, lo es.

Dos de las series de televisión que más me han gustado últimamente también van de hacerse mayor, aunque -cosas de nuestro tiempo y de sus consumos- sus personajes principales no sean adolescentes canónicos como el austeriano Archie Ferguson y estén ya entre la treintena y lo de después. En la norteamericana «Master of none», Dev, su protagonista (interpretado por el también creador y guionista de la serie, Aziz Ansari), es un actor regulero y soltero pero con suficientes ingresos para ir siempre hecho un pincel, vivir en un piso guapete de Nueva York, comer y cenar donde le da la gana y sin mirar precio, e incluso, tras el correspondiente desengaño amoroso, tomarse un año sabático en Modena para aprender cocinar pasta. Por todo ello, Dev (y también sus amigos, que son igual de bonicos y newyorquinos que él) nos deberían de dar bastante asco. Pero por alguna razón eso es algo que no ocurre. Supongo que es porque, sin dejar de ser bonico, Dev ha de enfrentarse al peso de la familia, a ser minoría, a la incertidumbre laboral, a la decadencia de los seres queridos o a las consecuencias de pegar un polvo de mala gana. Son problemas cuya resolución o no, no cambiarán la rotación de la tierra pero sí ocupan los desvelos diarios de millones y millones de personas.

Como Dev, Alberto, la «reencarnación» de Berto Romero en «Mira lo qué has hecho», reproduce en la pantalla los miedos que van pegados a la madurez, en este caso exacerbados por la paternidad. Quizá la mayor diferencia con «Master of none» es que los protagonistas de «Mira...» nos suenan mucho más que los norteamericanos: van en camiseta, fuman porros a escondidas, ya no salen por las noches y se ponen tontorrones cada vez con menos frecuencia. Pero, por lo demás, Berto, al igual que Dev, son los máximos representantes de un nuevo arquetipo televisivo. Un arquetipo al que no le duele pagar cada vez más euros por ver la tele.

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