14 de marzo de 2018
14.03.2018

La verdad inalterable

14.03.2018 | 04:15
La verdad inalterable

Ya no habrá verdades inalterables ni consignas que se impongan para eludir las responsabilidades políticas. Doce años después lo hemos conseguido. La nueva ley de Seguridad Ferroviaria que recientemente hemos aprobado en las Corts Valencianes rompe con el modelo de gestión del Partido Popular, basado en la verdad inalterable, su verdad, la única que podía existir, la que durante años se empeñaron en imponer a las familias y a los valencianos y valencianas tras el accidente de metro del 3 de julio de 2006, que costó la vida a 43 personas.
A partir de su entrada en vigor, una agencia velará por la seguridad de los usuarios del metro y el tranvía. Una norma pionera en España que parte de un principio: el principio de independencia entre el organismo que debe vigilar y proteger la seguridad y la entidad que presta el servicio de transporte público. Nunca más el silencio y la manipulación podrán ser la respuesta de una administración pública ante las tragedias. Las preguntas que las familias y miles de valencianos se formularon tras el accidente y que no fueron atendidas por el anterior gobierno del PPP no podrán quedar sin respuesta. Ya no.

Ya no será posible adoctrinar como pretendieron los anteriores responsables a los comparecientes en una comisión de investigación; ni existirán comisiones de investigación cuya finalidad sea tapar la nefasta y pésima gestión del más grave de los accidentes ocurridos en Europa. Ya no, porque la Ley de Seguridad Ferroviaria garantiza la independencia y la transparencia, lo único que durante años han pedido desde la más absoluta dignidad los familiares de las víctimas de aquel trágico accidente. Querían conocer la verdad y que no se repitiesen los errores del pasado, y ni siquiera en eso encontraron el apoyo de los gobiernos del PP. Pero ya no tendrán que volver a reclamarlo.

Ya no tendremos que leer tampoco, abochornados, las consignas que recibieron los comparecientes para responder a las preguntas incómodas de los parlamentarios, en una de las comisiones de investigación más cortas de la historia del parlamentarismo valenciano. «Pregunten lo que le pregunten hay que transmitir a los miembros de la Comisión que lo ocurrido el día 3 ha sido un accidente por exceso de velocidad y no puede ser atribuido a ninguna deficiencia técnica». Eso nos dijeron. Eso intentaron hacernos creer.

Pero ya no, porque a partir de ahora las preguntas tendrán que ser contestadas en una comisión de investigación que se ocupará de los accidentes que se produzcan en el transporte público ferroviario, una comisión permanente, formada por expertos y profesionales, que con imparcialidad analizará desde el rigor todos los elementos que hayan podido poner en riesgo la seguridad. Quienes formen parte de ella tendrán, además, totalmente prohibido recibir instrucciones de cualquier entidad, en el desarrollo de sus trabajos, ya sea ésta privada o pública.
La investigación y sus conclusiones ya no dependerán de la voluntad política, sino del rigor en el análisis de los datos aportados, porque un gobierno responsable debe colocar la seguridad por encima de cualquier otro interés cuando el bien que persigue no es otro que el de la vida y el bienestar de los ciudadanos.

Ya no cometeremos los errores del pasado. Ahora ha llegado el momento de profundizar en la creación de una cultura positiva de seguridad, comprometida en la minimización de la exposición de riesgos tanto de los usuarios como de los trabajadores y siendo conscientes de que la seguridad no depende nunca de un único elemento, sino de muchos de ellos al mismo tiempo.

El miércoles, Les Corts no sólo dieron un salto cualitativo en seguridad, avanzaron también para corregir los errores que se cometieron en el pasado. Y ese es el mejor homenaje que podíamos rendir a las víctimas.

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