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Maite Mercado

Otro toque germánico

En esta semana en la que no se estrena nada y abundan las películas, los refritos y los sustitutos, el Jueves Santo dejó grande hits con Mª Dolores de Cospedal, Juan Ignacio Zoido, Rafael Catalá e Iñigo Méndez de Vigo cantando a pleno pulmón 'El novio de la muerte' al paso de los legionarios en Málaga. En «Las Mañanas de La 1» presumían de la retransmisión en directo de forma íntegra del besamanos de los cuatro ministros del PP al Cristo de Mena. Eso sí, sin llegar al despliegue de Trece TV.

Para compensar tanto fervor informativo, el Viernes Santo nos quedamos sin clásicos de la historia sagrada en Technicolor en La 1 y volvieron a colocarnos dos películas alemanas de sobremesa. Creíamos que solo eran una estrategia de fomento de la siesta o un pago a la República Federal por alguna deuda pendiente o adelanto por futuros favores, pero no seamos mal pensados. El presidente de la Corporación, José Antonio Sánchez, explicó en comisión parlamentaria que la emisión de 327 telefilms teutones en TVE en 2017 -y los que nos quedan- se debe a su contenido bajo en violencia, «más presente en las tv movies americanas» que, además, estaban bajando en audiencia «de forma considerable» y se asemejan al producto emitido por la competencia. Los programadores han querido buscar la diferencia, de ahí la decisión de ofrecer «historias más amables». Dicen en la tele que, en relación calidad-precio, encajan a la perfección en una televisión pública con una buena producción, bonitos paisajes y actores de calidad: «Nuestra apuesta actual consiste en reforzar ese concepto de producto 'blanco' y abierto a todo tipo de públicos».

Ante tanta blancura, que mejor que ver los diez episodios de «Dark» (Oscuridad), la primera serie original de Netflix producida en Alemania. Atormentados personajes de todas las edades saltan en el tiempo cada 33 años, entre 2019, 1986 y 1953, a través de una cueva que comunica con la primera central nuclear que se instaló en el país. Descalificada por algunos por querer imitar a «Stranger Things» por su temática sobrenatural y niños desaparecidos, en Winden todo es mucho más oscuro, sobre todo el pasado de las cuatro familias protagonistas con sus secretos y obsesiones. Sin destripar el final, cuando empieza a desenredarse el misterio de la máquina del tiempo, nos remiten a una segunda temporada. Muy recomendable para comprobar que otra ficción germana es posible.

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