Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Maite Mercado

Uno de los nuestros

A Sergio Martín se le está agriando el carácter y no pudo reprimir su fastidio con el nuevo Consejo de Ministras y Ministros: «¡Pero cuántos más gestos hacen falta», soltó en directo. Todo lo contrario que Ana Rosa Quintana, pletórica, que sonreía con el Gobierno feminista? ¡y de Mediaset!, pensando en Màxim Huerta y Miguel Ángel Oliver, presentador y editor de Noticias Cuatro, que será el Secretario de Estado de Comunicación.

La reina de las mañanas ha arrancado el programa mostrando su orgullo por la nueva responsabilidad del que fue su copresentador durante 10 años en los que no solo hizo información del corazón, como muchos están escupiéndole a la cara como si hubiera cometido un terrible delito que le inhabilita para ejercer un cargo público. «También ha hecho información política, social... Y antes estuvo en Informativos Telecinco», recordaba su antigua jefa. Y en Canal 9 como redactor, presentador y editor de informativos.

Menospreciar a alguien por su paso por los platós no es, desde luego, nada extraño, aunque seas miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión. Menuda le cayó a Pedro Sánchez cuando se atrevió a aparecer en «Sálvame» por teléfono. Luego acabaron algunos y algunas yendo a charlar con María Teresa Campos y en «El Hormiguero» moviendo el esqueleto.

¿Quién es Màxim?, se burlan los que presumen de no ver la tele, ni tampoco leer diarios, revistas o suplementos ni ciertas novelas... El tufillo elitista y snob apesta. ¿Qué se necesita para ser ministro de Cultura? Lo fueron el mismísimo Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, - ambos reconocidos amantes de las artes, la música y el cine, como es bien sabido-, juristas, catedráticos y hasta nobles. Pero que lo sea un periodista que dejó la tele para dedicarse a escribir ha hecho saltar todos los prejuicios clasistas que se resisten a desaparecer. Como ha dicho Ana Rosa, «se reconoce de una vez que uno puede ser un intelectual y presentar un programa de televisión», pese a quien pese. Desconozco si el motivo de Sánchez para nombrarle va en esa idea de tener un gobierno más cercano a la sociedad o es un simple golpe de efecto para desviar la atención. Antes de prometer el cargo ya pedían su dimisión los independentistas, los taurinos y los futboleros. Nunca se había criticado tanto a un ministro recién llegado pero claro, hasta ahora no habían salido tanto en la endemoniada tele.

Compartir el artículo

stats