15 de junio de 2018
15.06.2018

A punta de gas viene un barco

15.06.2018 | 04:15
A punta de gas viene un barco

A punta de gas viene un barco. Al ralentí, como una verdad eterna, que se toma su tiempo para hacerse más vívida, más visible en el horizonte, más presente. Como una prueba.

La paz está fabricada con los materiales de la verdad. Y la esencia de la verdad humana no es la unicidad, sino la honestidad íntima, la que conecta el corazón y la cabeza. La verdad habita en mí cuando me despierto con la cabeza en el corazón, he escrito en algún lado. Así lo pienso y así lo siento hoy: si ver fascistas por todas partes genera una representación irreal del mundo, no verlos por ninguna parte te lleva a la guerra.
Cuando tengo delante un debate público me gusta reunir, de una parte, a Sócrates y a Jesús de Nazaret, a Rousseau o a Gandhi, porque se les conoce bien. De la otra a Hitler y Stalin, Franco, Mussolini y Mao, por lo mismo. En el caso del Aquarius también he reunido el cónclave y te puedes imaginar quién está en cada posición. Y qué bando me acusa de demagogia.

La historia no es una realidad fosilizada sobre anaqueles, sino una expresión de la evolución humana en su entorno. La Historia es el presente continuo que fabricamos entre todos. Podemos ser, como individuo y como especie, vectores de vida o de muerte. Cuanta mayor conciencia tenemos de este hecho, mayor responsabilidad asumimos, de manera que en estos tiempos de las fake news la búsqueda de la verdad es camino y destino, como siempre, pero nos vemos obligados a afinar los mecanismos de consecución y transmisión del conocimiento.
Como siempre, la igualdad de los seres humanos debe ser principio rector, que da forma e inspira nuestra conducta, pero su aplicación efectiva solo se consigue con su praxis, a la que llamamos equidad. Debemos practicar y exigir su práctica efectiva. En el mundo real debemos vivir en cotidiana equidad.

Amo a Europa. A veces la quiero y a veces la odio. Por eso sé que es amor de verdad, porque no cabe en mí la indiferencia. Para conseguir y mantener la paz en el mundo hoy día resulta perentorio dejar sin base social a los odiarios europeos, a los fabricantes de odio, que cada vez que dicen querer una Europa cristiana no hacen sino escupir a Cristo. Lo verdaderamente cristiano es hacer lo que Jesús hizo, no decir lo que dijo.
La realidad es indivisible, así que en el mundo de los hechos la división condena finalmente a quien divide. Todas y todos somos libres e iguales. Rechazar artificiosamente esta expresión nuclear de la realidad en lugar de integrarla en tu representación de la misma es como escupir contra el viento. La realidad no se adapta a la conveniencia. Más pronto que tarde los confusos apreciarán el error, a través del sufrimiento propio o quizá viendo el sufrimiento del prójimo. Alguien ganará unas elecciones con mentiras y su pueblo pagará durante al menos una generación, con la guerra y sus treinta cosechas de miserias.

Si tomamos conciencia de nuestra precaria realidad como especie advertiremos que son muchos los retos que se nos presentan a bordo del Aquarius global, de esta nave acuática que vaga por el cosmos. Embarcados en este planeta maravilloso, vulnerable e infinitesimalmente diminuto, solo la cooperación, y no la competencia, nos puede proporcionar la supervivencia como entera raza humana, raza tan nimia a escala cósmica como gloriosa en potencia.

Entre los cooperantes que acogerán el Aquarius, codo a codo con Sócrates, encontraréis a Jesús de Nazaret, porque siempre anda cerca. A los que no lo sepan, explicadles que Nazaret es morada de pescadores, que se trata de un digno, humilde, acogedor y representativo barrio de València. A punta de gas viene un barco.

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