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Maite Mercado

«La Tuerka» aprieta

Quítate tú para ponerme yo!». La frase resume lo que está pasando con la renovación provisional de la cúpula de RTVE. Una de las candidatas, en un alarde de transparencia y falsa independencia, ha contado con detalle en su esquilmada cuenta de Twitter cómo la llamó el mismísimo Pablo Iglesias para ofrecerle el puesto de presidenta de la corporación. Ella es Ana Pardo de Vera, directora del diario «Público» y que gustaba a Pedro Sánchez, quien había dejado en manos de Podemos la elección conociendo la profunda pasión que siente el líder de la formación morada por los medios en general y la televisión en particular. Pero su hermana, Isabel Pardo, se convirtió en presidenta de Adif y ella se quedó sin cargo porque dos nombramientos en la misma familia eran demasiados, lo que sacó a la palestra a Arsenio Escolar. La periodista, sin embargo, señala al jefe de Gabinete, Iván Redondo, como enemigo íntimo que la vetó por haber publicado informaciones sobre él cuando trabajaba para José Antonio Monago y sus frecuentes viajes a Canarias. Nada que envidiar al guion de una temporada de «Borgen».

Pero a Iglesias no le gusta Escolar padre, así que nuevo nombre: Andrés Gil, jefe de política de «eldiario.es» que dirige Ignacio Escolar, primer director de «Público». El secretario general de Podemos, presentador y director del programa «Otra Vuelta de Tuerka», que se emite en Público TV, decía en «Espejo Público», en la misma frase, que Gil era «el candidato de consenso» y que «TVE tiene que dejar de ser un aparato de propaganda del partido que gobierne».

El círculo en el que se mueven los favoritos ha convertido el hastag 'RTVE a Podemos' en trending topic. Pardo y Gil han borrado 21.338 y 13.885 tuits, respectivamente, para despolitizar sus perfiles. Soraya Sáenz de Santamaría está disfrutando y espera ver cualquier día a Juan Carlos Monedero presentando «Informe Semanal».

Con lo que no contaban socialistas y podemitas es que tanta intriga en reuniones secretas no iba a gustar nada a sus aliados necesarios. PNV y ERC han dicho no a Gil y mañana seguirá el baile de nombres.

Mientras, las profesionales que iniciaron la campaña de los viernes negros han dejado clara su posición «tras el mercadeo de cromos»: son de todos y de nadie con el objetivo de dejar de ser la cadena pública europea con menos credibilidad, en la cola como referente informativo. Como ellas dicen, RTVE no debe ser un «juguete político».

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