02 de julio de 2018
02.07.2018

Carabela portuguesa

02.07.2018 | 04:15
Carabela portuguesa

Existe una tendencia generalizada a incumplir el principio marxista que afirma que «lo poco gusta y lo mucho cansa» (Das Kapital, página 15.303 o siguientes), en su versión temporal, «lo bueno si breve dos veces bueno»(ibidem, más adelante todavía). En economía, ese principio recibe el nombre de burbujismo o gas carbónico y, en la tradición marxiana, se afirma que reina en el mercado la más despiadada lucha de todos contra todos, al mismo tiempo que cada uno mantiene la producción doméstica aseada y en condiciones, con los costes bajo mínimos y compitiendo por ver quien tiene la mercancía más grande. Esto que escribo pasa con los pisos, bares y restaurantes, pasa con las peluquerías que proliferan como hongos en la humedad y pasa con todo: ahora mismo, por ejemplo, cada 50 o 100 metros, te arreglan las uñas o te estiran las pestañas: franquicias de todo tipo y a todo trapo. «Granujas a todo ritmo» (ibidem, casi al final, cuando se acuerda de Metternich y Guizot). También ahora, se dice que 70 palacios y edificios singulares de Ciutat Vella podrán, podrían o pudiesen, ser hoteles, además del edificio de Hacienda y el extinto de la Hidro. Se está gestando a fuego lento una burbuja hotelera que hará estallar cualquier carabela portuguesa y arrastrará consigo todos los puestos de venta de postales y alquiler de bicicletas. En fin, alguien debería imponer un poco de orden y plan quinquenal, porque todas las ruinas lo son de los particulares, pero el corolario de desastres siempre es colectivo. Y esto no lo dijo Pérez en Mallorca, sino Marx en Tréveris.

Esto de la cantidad y la cualidad es muy marxista. Todavía recuerdo cuando un diputado del PP, hace años, muchos, pero no tantos, aliviaba o minimizaba sus exabruptos homófobos en la Cámara afirmando que tenía más de 400 amigos homosexuales, y no como los demás que nos manejamos entre los 5 y los 10 incluyendo a los heterosexuales. Convertía así una expresión cualitativamente despreciable en una afirmación cuantitativamente perdonable. Siguiendo en la senda de la cantidad, al PP de ahora mismo le ha sobrevenido una crisis de superproducción o sobreabundancia de militantes: es cierto que parió la burra, pero eran pocos o no eran tantos, con ser muchos o demasiados. En Catalunya, ya son 4 gatos y luego diréis que son 5 ó 6. Eso sí, sean los que sean, si yo fuera del PP y estuviera marcado por el diablo como los dos jóvenes que se besaban tan ricamente en el tranvía, votaría a Margallo. De hecho, tiene casa en Xàbia.

Ya que estamos aquí, a punto de acabar, y en otro orden de cosas, ¿alguien podría explicarme por qué es una falta de respeto a las víctimas el traslado de los presos de ETA a otras cárceles, en qué se les ofende o daña?

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