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Maite Mercado

Encorsetados

A un par de días de cumplir un mes de emisiones, el tropiezo más grave de la televisión pública valenciana ha sido no cubrir como era debido la llegada a València del Aquarius y los dos barcos de la marina italiana con 630 náufragos. Más de uno encendió la tele para sintonizar À Punt dando por sentado que era el canal en el que vería qué estaba pasando. Pero nada. Ese mismo domingo se alegó de manera improvisada en las redes falta de recursos lo que resultaba sangrante con 36 trabajadores acreditados. Empar Marco fue clara después: no lo cubrieron en directo porque no quisieron, por no atentar contra la dignidad de los migrantes. No iba a estar permitido acercarse a ellos pero no importaba. Como una verdad dogmática, informar desde el lugar de los hechos en el momento del desembarco suponía caer en el sensacionalismo per se lo que sonaba más a una determinada posición política que a criterio profesional.

La decisión, no compartida por la inmensa mayoría del resto de mortales que se dedican al periodismo, con 600 periodistas y cámaras de 138 medios de comunicación allí, se entiende menos al ver la importancia que concedieron en À Punt Notícies este miércoles al rescate de 60 personas en el barco de Open Arms con Anna Doménech en el puerto de Barcelona a pesar de que la magnitud de la noticia no tiene comparación en cuanto a novedad, cantidad de implicados, trascendencia internacional... Por supuesto que en su admirada TV3 estuvieron pendientes del atraque con numerosas conexiones y un periodista en un barco de acompañamiento.

Sin tener que llegar a los extremos de Ferreras y sus especiales de larga duración como el que volvió a marcarse con las primarias del PP, en À Punt perdieron una gran oportunidad para posicionarse en el mando a distancia de los valencianos como referente informativo cuando toca, como hicieron todos los demás medios en la medida de sus posibilidades. Mucho menos escrupulosos son en el magacine «El Matí», fuera del control del servicio de informativos de la Corporació, donde Clara Castelló emuló a Iker Jiménez en el Día Mundial de los Ovnis.

Un acierto ha sido esta semana la entrevista sin estridencias al presidente Ximo Puig y el debate con los cinco síndics de los grupos parlamentarios valencianos sobre los tres años del gobierno del Botànic seguido de la versión ampliada del documental sobre el accidente del metro 'La estrategia del silencio' en el 12º aniversario, una mínima reparación por todo lo que no se contó en la antigua RTVV, cuyo recuerdo tanto pesa en unos informativos demasiado a la defensiva sabiéndose escrutados.

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