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...Y solo queda lo sustancial

La mañana en la que inscritos del pepé se dispusieron a perder la virginidad, no se veía apenas un alma en la calle Soria, por lo que la placa con «Registro de la propiedad y oficina liquidadora» reinaba a sus anchas cuando los vecinos que eligen al alcalde coinciden en que, si por algo se ha notado la morada del expresidente allí, ha sido por las movidas de la seguridad. La única presencia fija es la que en el primer piso pone un zagal que limpia los cristales, ataviado con la camiseta del Barça. El caso es hacer daño. El camarero de la cervecería más próxima advierte que, de presentarse el galán, le serviría como a cualquier otro: «Si supiera que por atenderlo mejor iban a darme dos días...». Y eso que desconoce que Rajoy ha pillado vacaciones -¿¡pero pueden corresponderle!?- ya que, de barruntárselo, en lugar de aceitunas, tendría preparada la ensaladilla rusa con la cara de los que nos mandaron de vuelta.

Han sido tantos años despotricando de estas sacudidas inter nos que, destacar a lo que no se han atrevido en una contorsión así, parece menos relevante. Lo han hecho y ya está. Lo mollar es si llevará a la formación a explorarse por dentro, a distinguir desde dónde parte para lograr no perder comba. Solo digo que en esa jornada, el aún presidente del partido se hizo fotos y comió en Sansenxo con su mujer y con Martínez Castro, la misma que soltó hacia manifestantes pensionistas aquello tan fino de «¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles pues os jodéis!», yéndose poco después derecha al paro, confiemos. Y no lo deslizo yo, lo advierte el politólogo Quintanilla, que formó parte del gabinete de Rajoy: «Se ha perdido la perspectiva y la comunicación con los españoles. No se entiende la magnitud del alejamiento». Y «tampoco parece que se haya compartido con el PP su indignación por la moción ni se entiende que personas directamente responsables de lo ocurrido tengan posibilidades de dar continuidad a la catástrofe desde la presidencia del partido». Conclusión: no vendría mal que más gente se pirara de vacaciones.

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