19 de julio de 2018
19.07.2018
El COMENTARIO DEL TIEMPO

El lucero hipnótico

20.07.2018 | 00:37
El lucero hipnótico

No es un incendio, ni un OVNI, ni un avión en vuelo rasante. Tampoco la Estación Espacial Internacional. Esa luz hipnótica que deslumbra en el cielo hacia el sureste a medianoche, centelleante y similar a una brasa, es Marte, el planeta rojo. En la historia de la astronomía tal vez ningún astro haya ejercido tanto impacto en el imaginario popular, y su estampa en el cielo este verano permite comprender por qué sucumbieron ante él escritores como Jonathan Swift, Voltaire y H. G. Wells o, también, los astrónomos Christiaan Huygens, Percival Lowell, Giovanni Virginio Schiaparelli (estos dos creyeron ver canales artificiales en su superficie) y Asaph Hall, quien en 1877 descubrió sus dos diminutas lunas, Fobos y Deimos, con el gran telescopio refractor del Observatorio Naval de Washington. Lowell lo creía habitado por otra civilización y, a pesar de que hoy sabemos que se equivocó, la verdad es que sigue abierta la puerta a que Marte albergue vida. 2018 es el año de una de sus mejores oposiciones, el punto del espacio contrario al del Sol desde la perspectiva de la Tierra, que alcanzará este 27 de julio, el mismo día del eclipse total de Luna. Además, está muy cercano y es ahora el segundo planeta más brillante después de Venus. Habitualmente ese segundo puesto en la tabla le corresponde a Júpiter, pero este año Marte le gana en brillo por su proximidad. Venus siempre es el lucero más brillante (tanto, que produce sombra), pero la mayoría de la gente desconoce que Marte ocupa periódicamente el segundo lugar en el brillo de los planetas, superando a Júpiter.

Los observadores del cielo aguardaban esta oposición marciana con gran expectación para ver en detalle sus rasgos superficiales (los casquetes polares, Syrtis Major€), pero se ha desatado allí una tormenta de arena a escala planetaria, histórica como la de 1971 y otras, que está barriendo todo el hemisferio visible y lo tapa a la vista a través del telescopio. Una tempestad que oculta su superficie pero nos recuerda que en este vecino planetario la naturaleza desatada es uno de sus mayores atributos. Estas noches el paisaje celeste es un regalo: Venus en el horizonte oeste al ponerse el Sol, Júpiter y la Luna hacia el sur y Marte levantándose por el sureste. Saturno también forma parte del cuadro, pero brilla mucho menos y hay que buscarlo junto a las densas nubes estelares de la Vía Láctea, nuestra galaxia, en la constelación de Sagittarius.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook