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Cañizares: radical desconfianza con la Iglesia

Los ateos deben respeto intelectual a los creyentes, con la confianza como pieza básica del respeto mutuo. Con la excepción de la masonería, tan odiada por Franco, los primeros no solemos estar integrados en organizaciones estructuradas, cosa que sí hacen buena parte de los creyentes que históricamente han formado iglesias bien organizadas y jerarquizadas, basadas en una supuesta trascendencia del alma humana y en revelaciones divinas, propias del monoteismo. Biblia, Corán, Nuevo Testamento, Analectas confucianos, etc., han marcado la historia de la humanidad como explica Noah Harari en «Homo Sapiens» y «Homo Deus». Sin embargo en la actual Sociedad del Conocimiento y de la Digitalización, lo religioso puede estar acabado. La especie humana, con todas sus contradicciones y limitaciones, en ejercicio de su libertad y con la mayor solvencia intelectual posible, se enfrentará a un destino que nadie conoce, pero que tenemos la obligación de afrontar sin texto divino alguno, en solidaridad con las generaciones futuras.

Las iglesias están ancladas en tiempos pretecnológicos ignorando las grandes cuestiones que preocupan al habitante del siglo XXI: el derecho a una muerte digna; una nueva visión del trabajo; la manipulación genómica en busca de una mejor especie; la convivencia de lo humano con la digitalización; la plena posesión de sus cuerpos por parte de las mujeres, etc. Ningún conocimiento, ni autoridad moral pueden esgrimir las iglesias en este nuevo tiempo y esta última tiende a ser nula con la desconfianza que despiertan algunas actuaciones de su jerarquía.

Desde Valencia, Antonio Cañizares ha podido exponer sus ideas con toda libertad, incluyendo las correspondientes discusiones, con sus coberturas mediáticas. Sin embargo, en junio de 2016 dio un paso más llamando, con éxito de público rotundo, a rezar un rosario en el centro de Valencia, como desagravio por un cartel en el que aparecían besándose la Geperudeta, y la Moreneta. El humor es un arma compleja en estos tiempos digitales.

De nada sirvió que el colectivo LGTBI Lambda se desmarcara de la tal ilustración, ni que el alcalde Ribó (cosas de la corrección política y del voto popular) pidiera respeto por los símbolos de los creyentes. Cañizares no rebajó su indignación: «Estamos aquí para decirle a nuestra Madre que queremos desagraviarla porque algunos no saben lo que hacen y la han ofendido». Valencia no es el Vaticano, ni Cañizares es Bergoglio, pero nadie ha organizado desagravio popular alguno para los jóvenes que hoy sabemos han sido objeto de abusos sexuales por curas y prelados católicos.

Aclaremos términos. En medicina la pedofilia consiste en la excitación o el placer sexual que se obtiene, principalmente a través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años. Es un trastorno psiquiátrico en el que un adulto experimenta una atracción sexual primaria o exclusiva a los prepúberes. Las conductas pedófilas son muy heterogéneas, desde casos inofensivos, hasta aquellos en que alcanzan niveles que entran los códigos penales de la mayoría de países, donde la actividad sexual de un pedófilo con un menor prepubescente o de menos de 12 años se considera abuso sexual infantil o pederastia. ?La pedofilia pertenece a la medicina y ningún enfermo es delincuente, siendo la pederastia quien entra en el campo del derecho y aquí la jerarquía católica ha ido por libre.

- En los años 2000 se revelaron los escándalos de la diócesis de Boston, cuyo relato y detalles están en «Spotlight», premiada con el Oscar 2015 a la mejor película, que se cierra con la información de que el cardenal Law es destinado a la Santa Sede en Roma y con una lista de lugares fuera de EEUU (Argentina, España, México, Chile, Perú, etc.) donde sacerdotes habrían estado involucrados en abusos sexuales.

- Desde 2002, en Irlanda, más de 14.500 personas se han declarado víctimas de abusos sexuales cometidos por curas, mientras la jerarquía de la Iglesia irlandesa está acusada de haber protegido a centenares de estos religiosos

- El informe de 884 páginas resultado de dos años de investigaciones, firmado por el fiscal general de Pennsylvania describe con detalles muy crudos las actuaciones de 300 hombres de iglesia durante 62 años. La diócesis de Pennsylvania sistemáticamente había negado las acusaciones de abusos sexuales de miles de niños, aunque las tenía documentadas y remitidas al Vaticano.

- En Chile, a principios de años se produjo un escándalo ante el conocimiento de lo que había estado haciendo una parte importante de los obispos. Una circunstancia que resultó mas dura al dar prioridad a las declaraciones de un obispo que a la de sus víctimas.

- El cardenal emérito de Washington, Theodore McCarrick, un valedor del Opus Dei en USA, por fin ha sido apartado de sus funciones debido a las acusaciones de abuso sexual que pesan sobre él. Al parecer todo el mundo sabía que el arzobispo acostumbraba a ubicar a jóvenes seminaristas en su cama.

- etc.

Al recordar el acto de desagravio por la broma de dos vírgenes que se besaban, la falta de reacción hace que podamos hablar de algo mucho más serio que el de un simple episodio de «clamoroso silencio».

Insistiendo en Noah Harain, parece que las iglesias, encerradas en su autodefensa, han perdido el contacto con una realidad que es profundamente tecnológica. Son incapaces de contestar a los interrogantes de nuestro tiempo, tales como la forma de definir un mercado laboral en la era de la digitalización; dar respuestas políticas a las personas que, desde el punto de vista económico, pueden sentirse inútiles; averiguar cómo serán las relaciones, las familias y las pensiones cuando superar los ochenta años con facultades casi plenas, sea habitual; cuando los bebés de diseño abran brechas sin precedentes entre ricos y pobres. No hay argumentos religiosos, sólo la angustia de un nuevo hombre.

Si los católicos, en igualdad democrática, participan como tales en las complicadas decisiones que nos esperan, parece razonable que se olviden de liturgias de desagravio y que manden a cárceles civiles a tanto pederasta protegido.

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