12 de octubre de 2018
12.10.2018

La felicidad se exhala, no se inhala

12.10.2018 | 22:42
La felicidad se exhala, no se inhala

La realidad demuestra que cada día estamos más solos. La soledad es el conocimiento de uno mismo, parece ser, por lo visto, que a día de hoy es una elección. Es posible, en cambio, que muchas personas no lo entiendan. Es normal.

Nuestros mayores son de otra generación. Sí, ellos encontraron la esperanza en el modelo de familia tradicional, y evidentemente, les cuesta deglutir que sus hijos no se casen, que vivan solos ,y qué además los domingos, a la comida familiar lleven un "nieto" que en vez de besos da lametones. Sí, un "nieto" que en vez de llamarse Antonio, lo normal, se llama "Huracán". Es importante desvincularse de los prototipos, ni antes era tan bueno, ni ahora es tan malo. Ser madre es una elección, jamás una imposición, y ser padre lo mismo, no es una herejía no tener descendencia, tampoco lo es no casarse. Por lo tanto aceptemos la voluntad de los demás sin críticas, reproches y egoísmo.

Decidir estar sólo es pronunciar en alto la palabra valor. La soledad, seguramente, sea una excelsa verdad. Aunque por desgracia, no sé la razón, entre el barullo genera polémica y desdeña al menosprecio al solitario. Es más dramático sentirse sólo en compañía, que estar sólo con el ser. Es necesario, pues, que entre la soledad y la compañía exista un intervalo de reflexión. Los dogmas, afortunadamente, con el tiempo se desvanecen. Sí, al igual que pasa el aire pasan las creencias, muchas son heredadas, otras impuestas, otras... Muchas cosas tienen relación directa con la memoria, la misma que nos sanciona con un recuerdo, una palabra y hasta un dicho de las abuelas: "Fulana se quedó pa' vestir santos". Afortunadamente ahora las mujeres eligen su soltería, los hombres también, y reconozcamos de una vez por todas, que la felicidad se exhala no se inhala. Por lo tanto, lo importante es estar bien con uno mismo: acompañado o solo.

Ya han comenzado los humores fríos, nuestra fidelidad con el tiempo es brutal, cada estación es lo mismo. Unas veces es el calor, otras el frío. Pero mira que nos gusta hablar del tiempo... Ah, y de los demás. No pasen frío, abríguense y disfruten del otoño, estación poética y melancólica.

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