29 de octubre de 2018
29.10.2018
EL COMENTARIO DEL TIEMPO

Adrián, el primer nombre de borrasca mediterránea

30.10.2018 | 00:02
Adrián, el primer nombre de borrasca mediterránea

Durante el día de ayer se produjo una ciclogénesis en la zona del Mediterráneo Occidental, hecho que por sí mismo no tiene nada de especial, puesto que es bastante habitual por esta región. No obstante, el nacimiento de esta borrasca será recordado como el que significó la aparición de los nombres de este tipo de fenómenos en el Mediterráneo de forma completamente regulada a través de los servicios meteorológicos Francés, Español y Portugués, (Meteofrance, Aemet e IMPA respectivamente).

Y es que hasta ahora únicamente se había nombrado los ciclones Atlánticos, tanto tropicales como de latitudes medias; pero las borrascas en el Mediterráneo habían quedado bastante al margen excepto en situaciones puntuales como la del ciclón llamado Jenofonte del que hablamos hace unas semanas que se dejó sentir en las inmediaciones de Grecia. Así pues los tres servicios meteorológicos nacionales del Suroeste de Europa han consensuado una lista de nombres para ciclones, para que estos se les puedan otorgar siempre que se den unas características básicas a las cuales se les pueda asociar un gran impacto en las actividades diarias de la sociedad.
Para las borrascas mediterráneas y para España se ha considerado que se nombraran siempre que se espere que dicho sistema de bajas presiones conlleve vientos con rachas máximas de más de entre 90 y 110 km/h en función de la zona, todo ello de acuerdo con el Plan Meteoalerta, que se corresponde con avisos mínimo de color naranja.

Los motivos para nombrar los sistemas de bajas presiones que desarrollen este tipo de fenómenos adversos en el Mediterráneo son los mismos por los que se empezaron a nombrar en el Atlántico: el eco que se hace la sociedad cuando estos fenómenos son nombrados, y por tanto las precauciones que se toman. Se sabe que se toma mucho más en serio la situación cuando están nombradas las borrascas que si no lo están. De manera que sin duda es una buena noticia para nuestro entorno que se lleven a cabo este tipo de iniciativas. Queda por ver de qué manera se puede adaptar este tipo de técnicas a fenómenos tan complicados y extremos como son las lluvias torrenciales tan peculiares del Mediterráneo.

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