Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Martí

Risas contra el odio

La caverna valenciana siempre estuvo sobrevalorada. El apoyo de los poderes fácticos reacios a la libertad de expresión les dio alas durante la Transición porque los asustadizos gobernantes del nuevo régimen renunciaban a la aplicación de la justicia democrática. Aquellos tiempos pensábamos que nunca volverían, pero el error en los pronósticos persiste, con cambios alarmantes. Algunos de los hijos ideológicos de los que amenazaban de muerte a Albert Boadella en València hace más de treinta años, ahora se manifiestan con él en Barcelona y Madrid, mientras la intransigencia crece silenciosamente en la acera contraria. Creerse capacitado por unos votos de más para prohibir «bous embolats» o atribuirse el papel de inquisidor para decidir cundo se acaba la fiesta por la noche, solo realimenta sectarismos atrayentes. Entretanto, lo más saludable es seguir las indicaciones del «Tratado de la risa» de Laurent Joubert, que ya en 1579 escribió que la intolerancia es la ley de los catetos.

Compartir el artículo

stats