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Empresario, multimillonario y comunista

¿Se puede ser multimillonario y al mismo tiempo comunista?. En la contradictoria China sí. El ejemplo es Jack Ma. El "Diario del Pueblo", el periódico oficial del partido único, ha revelado que el cofundador y presidente del gigante de compras por internet Alibaba es miembro del Partido Comunista Chino (PCCh). De hecho, el comité central lo va a homenajear "por sus aportaciones a la reforma y la apertura" económica del país asiático, de la que este año se cumplen 40 años.

Según la revista "Forbes" Jack Ma es el hombre más rico de China, con una fortuna estimada en 35.800 millones de dólares (unos 31.600 millones de euros). Además, a sus 54 años, este maestro de profesión se ha permitido el lujo de anunciar que se jubilará el próximo año. Dice que lo hará para permitir que personas "más jóvenes y con más talento" asuman el liderazgo de la compañía, que recientemente ha ingresado en el selecto grupo de empresas que superan los 400.000 millones de dólares de valoración, un club integrado hasta hace poco sólo por firmas estadounidenses como Apple, Google, Facebook, Microsoft o Amazon.

Las relaciones entre el PCCh y la cúpula empresarial del gigante asiático son estrechas y muchos chinos aseguran abiertamente que la pertenencia al partido único que gobierna el país desde hace siete décadas es el mejor salvoconducto para alcanzar el éxito en los negocios. Hay que tener en cuenta el volumen de las ayudas públicas en China y la generosidad de su sistema bancario, que está controlado por el Estado y que no duda en financiar operaciones al servicio de su ambición económica.

Jack Ma tiene motivos poderosos para sentirse parte del sistema chino. El éxito de Alibaba y de sus empresas satélite, que se extienden desde la logística a las redes sociales (AliExpress, Tmall Global, Taobao, Alipay€), se debe en buena parte a las particularidades del mercado doméstico, donde las tecnológicas se han desarrollado en unas condiciones muy particulares, ya que el proteccionismo chino ha puesto barreras a compañías como Twitter, Facebook, Google o Amazon. Además, la falta de regulación del Gobierno en cuestiones de privacidad y seguridad de datos ha permitido a las tecnológicas abordar casi sin límites a una gigantesca población que vive enganchada al internet móvil. En 2017 se realizaron en China pagos móviles a través de plataformas de terceros valoradas en más de 13.000 billones de euros (más de 40 veces las transacciones registradas en Estados Unidos) y Alipay, la plataforma de pago de Alibaba, gestionó alrededor del 54% de las operaciones.

La afiliación comunista de Jack Ma ha sorprendido a muchos chinos y no está claro por qué el periódico oficial del régimen ha elegido este momento para airearla. La agencia Reuters apunta que Pekín está impulsando una campaña para que las empresas privadas del país se alineen con los valores del Partido y parece que el foco lo ha puesto en el sector tecnológico. Es el que más ha crecido, el que abre más puertas y el de mayores posibilidades de control gubernamental. Jack Ma es su rostro más popular y ahora se asocia a la hoz y el martillo.

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