05 de diciembre de 2018
05.12.2018

Somos SPIB

05.12.2018 | 22:34
Somos SPIB

Soy periodista. No sé si es conveniente que a eso le busquemos muchas explicaciones. Siempre creo tener razón y la solución a la inmensa mayoría de los problemas del mundo. Aunque no sé si eso me diferencia del resto de españoles con una cerveza en la barra de un bar. Con datos, cambio de opinión. Y puedo cambiar de tema. El gremio, sin embargo, no se libra de fanáticos y malas prácticas. Mi psicóloga dice que elegí la profesión para contar lo que otros habían callado. Mi madre cree que lo hice cuando dejé de ser idiota -quién en su adolescencia no lo es- en el sentido de los griegos. Ya saben, los idiotas eran los que no se interesaban por los asuntos públicos. Sin embargo, yo considero que la culpa es suya, que me despertaba cada día con la radio hasta que me llevaba al colegio.

Hay pocas profesiones más vocacionales que la nuestra. Pero la pasión no paga la hipoteca, ni el colegio de los niños, ni la factura de la luz. Es injusto que se aproveche para exigir cada vez más a cambio de menos. Todos los que nos dedicamos a esto sabemos que en cualquier momento puede ocurrir algo que nos lleve a trabajar 16 horas durante días seguidos. Muchos de los profesionales que se dedican a informarles hacen horas extraordinarias casi a diario. Únicamente, el 5 por ciento las cobra.

El sueldo de dos de cada tres no supera los 1.600 euros mensuales. Hay autónomos que no llegan a los 800. Son profesionales formados y con una gran responsabilidad. El 28 por ciento reconoce haber sufrido presiones para publicar una noticia de una determinada manera. Son cifras de una encuesta reciente. No, no he venido aquí a hablar de mi libro. Les cuento esto porque les afecta. Como ciudadanos. Porque un periodismo sin unas condiciones dignas repercute en la calidad de los periódicos, radios, televisiones o medios digitales. En su independencia. Y sin periodismo no hay democracia.

Se necesita tiempo para contrastar, cuidar las fuentes, hacer una buena foto, vídeo o redactar con precisión. Es evidente que el resultado final no será el mismo con menos recursos, o si lo que hacían antes diez personas ahora lo hacen cuatro. En la época de internet, redes sociales o 'fake news' -los bulos de toda la vida-, el Periodismo con mayúsculas es más necesario que nunca. Si hemos sido capaces de levantar la voz por los trabajadores de la industria, las kelys y otros tantos colectivos, también lo seremos de hacerlo por nosotros mismos. Y por ustedes. Porque sentimos que tenemos una responsabilidad con quienes nos ven, leen o escuchan.

Por eso, me siento muy orgullosa de formar parte de un grupo de profesionales comprometidos y valientes -pueden perder mucho más de lo que ganen en esta aventura- que sé que se dejarán la piel para revertir esta situación. Y que no van a exigir nada que no estén dispuestos a ofrecer. Pedimos transparencia a los políticos, también será para nosotros un requisito. Intentaremos recuperar la confianza del gremio en el Sindicato. Porque hace mucho tiempo -demasiado- que nadie levanta la voz por los periodistas, fotógrafos, cámaras, técnicos y todos los que trabajamos cada día para informarles y entretenerles. Eso, afortunadamente, se ha terminado. Porque el Sindicato ha vuelto para luchar por la calidad y la independencia de nuestro trabajo. Porque somos SPIB.

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