06 de diciembre de 2018
06.12.2018
40 años de Carta Magna

La Constitución

06.12.2018 | 20:14
La Constitución

Cuando se publiquen estas líneas, probablemente, ya se habrá celebrado el cuarenta aniversario de la aprobación por referéndum del pueblo español de la Carta Magna. Se habrá hecho con el boato adecuado, y con la presencia de nuestro anciano y entrañable Rey Emérito.

Hoy, menos los partidos independentistas catalanes y Bildu, todas la fuerzas del arco parlamentario, y la emergente Vox se auto-definen constitucionalistas. Sin embargo oyendo a algunos de los dirigentes de la extrema derecha, Vox, o de la izquierda extrema, Podemos, parece como si la Constitución fuera un lejano y oscuro libro religioso, en el que cada uno entiende lo que le gusta. Y sin embargo el título preliminar -de 9 artículos- es tan claro como las incontaminadas aguas de un arroyo pirenaico.

Por eso resulta llamativo que Abascal proponga la supresión de las autonomías. El artículo 2 de la Carta Magna afirma: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Iglesias propugna un referéndum por el derecho a la auto-determinación de Cataluña, eso sí pactado con el Gobierno, no como los sediciosos catalanes que hicieron un lamentable simulacro de referéndum unilateral el 1 de octubre de 2017. En cualquier caso la unidad de la nación española es indisoluble, al menos con nuestra Ley de Leyes de hoy. Las sólo tres líneas que tiene ste artículo se ve que los dos las leen con gafas ideologizadas, lo que les impide ver lo que está escrito.

El título preliminar forma parte de los que se suelen calificar de «especialmente protegidos», pues el artículo 168 marca el complejo sistema de su modificación. No es que yo piense que la Constitución no se puede, o seguramente se debe, reformar. El ´sábado, por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado', Marcos 2-27. Cámbiese sábado por Constitución, y se entenderá la que quiero expresar. Pero para esta reforma debe haber un «consenso» si no tan amplio como el de 1978, cercano. La actual crispación política, incluso entre los 4 partidos importantes a escala nacional, hacen casi seguro que si se reunieran Casado, Rivera, Sánchez e Iglesias mañana, para sentar las bases políticas de una Reforma Constitucional, no pasarían de desearse Felices Fiestas. Lo que no es, no es, y además es imposible. De momento conformémonos con vivir con la Constitución que tenemos, que al fin y al cabo no nos ha ido a los españoles tan mal con ella.

Voy a dedicar unos párrafos, no a lo que preveo que probablemente va a ocurrir en un tiempo cercano, si no a lo que desearía que ocurriera en esta España nuestra. Creo que la nave patria necesita básicamente para navegar con las velas al viento, en un mundo exterior convulso, un partido de izquierda moderado, y otro de derecha moderado, ampliamente mayoritarios en sus respectivos campos de actuación. Si así fuera se escoraría a babor o estribor, según el oleaje ciudadano, sin grandes convulsiones. En la izquierda ese partido parece claro cuál es: el PSOE. En la derecha la pugna entre PP y Ciudadanos parece más cerrada. Las extremas izquierdas y derechas tendrán la representación que la ciudadanía les otorgue, que espero que sea escaso, para que no desequilibren la nave hacia un lado u otro. Y en cuanto a los irredentos independentistas debería aprenderse la máxima, que según la Divina Comedia de Dante figuraba a la entrada del Infierno: «!Abandonad toda esperanza!».

Creo que saber lo que es una democracia es tener claro que el pueblo es tanto el obrero como el empresario, el general o el soldado€ Todos votan en unas elecciones democráticas, y aquel partido o coalición de partidos que recibe más abundante cosecha de votos debe gobernar, respetando siempre los derechos de las minorías. De ahí mi desconfianza de aquellos partidos que hablan en nombre del pueblo como Podemos. Y al partido de Iglesias le votan, de momento, la quinta parte de los españoles.

No menos llamativas resultan las proclamas de Puigdemont desde Bruselas en nombre del pueblo catalán. Para empezar a los tres partidos claramente independentistas, Junts pel Sí, ERC y la CUP, solo les votó el 48% de los catalanes en las últimas elecciones. Por otro lado si tanto cariño tiene a su pueblo debería volver a su territorio, y asumir las consecuencias penales de su conducta el 6 y 7 de septiembre de 2017, y fechas posteriores.
Pero en fin, no caigamos en el pesimismo. Según sentencia atribuida al canciller alemán Bismarck «España es el país más fuerte del mundo; los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido».

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