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La ventana

El reencuentro de la banda

Enric Juliana, periodista de La Vanguardia instalado en Madrid desde hace más de una década, que siempre pensó que lo nuestro no tenía por qué ser una carrera universitaria puesto que en realidad es un oficio, analista agudo con veleidades literarias y socarrón donde los haya ha editado un vídeo-comentario de actualidad en el que llama a Aznar «El teclista de Pink Floyd». ¿Quién es capaz de resistirse ante algo así?

Para el instigador de inscrustrar a un elemento tan jevi en la banda británica, está claro que en estos momentos se halla en curso la construcción de una nueva melodía política del bloque nacionalista español y que esta metroderecha emergente va a diseñarla Aznar porque, aunque no vaya a ser el que mande en ninguna de las formaciones, su ascendencia global dentro de ese marco lo convierte en el primer ex que se permita el lujo de influir simultáneamente en tres partidos. En algo tiene que notarse el montón de abdominales que ha hecho.

El autor de la imagen del grupo musical lanzada a la audiencia, con la incorporación de un pianista tan potente al frente del porrón de teclados en danza, asegura haber recibido quejas por su atrevimiento, procedente sobre todo de filas de los mitómanos de Pink Floyd. Hasta Juliana admite entender que se hayan puesto hechos un basilisco. Lo que pasa es que, ocurrencia aparte, los últimos compases del vídeo se rematan, no con El muro que también habría traído reminiscencias, sino con una actuación de los chicos de Roger Waters a los acordes de Shine on You Crazy Diamond, la pieza dedicada a Syd Barret, el guitarrista, cantante y compositor que fue separado por sus cuelgues de eleesedé y los cuadros esquizofrénicos que presentaba. Años después, durante una invitación para tocar juntos, no traslució rencor alguno pero, al intentar establecer un diálogo con él, sus propios excamaradas pudieron constatar que tampoco es que estuviese muy conectado del todo con la realidad. El guitarrista, claro.

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