09 de enero de 2019
09.01.2019
Las horas

¿Ya no somos Charlie Hebdo?

09.01.2019 | 22:02
¿Ya no somos Charlie Hebdo?

El pasado lunes 7 de enero se cumplieron cuatro años desde que los hermanos Saïd y Chérif Kouachi -adeptos a Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA)-, entraron en la sede parisina del irreverente semanario satírico Charlie Hebdo y perpetraron la matanza de once personas, entre ellas reconocidos caricaturistas. Después, en su huida, aún acribillarían a un policía en plena calle. Los Kouachi habían apuntado contra la publicación por sus caricaturas del profeta Mahoma. La cruel matanza despertó entonces una ola de solidaridad con la publicación.
El hashtag JeSuisCharlie recorrió el mundo como un símbolo de unión y defensa acérrima de la libertad de expresión y de prensa amenazada por el extremismo yihadista y se convocaron manifestaciones en toda Europa en las que los partidos políticos de distinto signo quisieron estar presentes.

Parecía que ante la amenaza a dos de las libertades esenciales que garantiza todo orden democrático que se precie, las sociedades hacían un acto de catarsis colectiva, de superación del dolor ante el zarpazo terrorista. La libertad de expresión, la libertad del humor, por muy sarcástico o mordaz que fuera, se mostraban así como los antídotos necesarios ante cualquier tipo de veleidad autoritaria. El supremo valor de la tolerancia frente al dogmatismo.

A día de hoy el semanario sigue amenazado y dedica la friolera de 1,5 millones al año en seguridad. Siempre polémico y fiel a su estilo, en ocasiones provocador, su portada de esta semana conmemorativa del atentado muestra a un obispo católico y a un imán musulmán apagando la llama de una vela que simboliza la luz de la razón bajo el titular «anti-iluminación» («anti-lumières»).

Cuatro años después, lejos queda aquel eco del JeSuisCharlie. Lo reconoce con pesar el propio director del semanario, Riss, en declaraciones a la cadena gala France24, al asegurar que las actitudes del público se han vuelto «menos tolerantes» a su humor desde los ataques de 2015 que, dice, «se han desvanecido de la memoria».

Desde 2015, en efecto, se aprecia una preocupante tendencia a la baja de la tolerancia a nivel social, y no solo en Francia. En España tuiteros y humoristas han sido y están siendo llevados ante la Justicia por sus chistes o números televisivos.

Por otra parte, el auge electoral de partidos ultras y abiertamente xenófobos en toda Europa muestra cómo está cambiando la mentalidad en el Viejo Continente. Además, si hay un lugar donde la intolerancia, la manipulación y el dogmatismo tienen un público cada vez mayor, solo hay que bucear en el océano de las redes sociales para hallarlo. Ahora, en el cuarto aniversario del atentado contra la revista cabe preguntarse si seguimos creyendo en el lema que Europa hizo suyo en 2015 o, si por el contrario, ya no somos Charlie Hebdo.

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