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Un domingo en la plaza

Cada domingo cuando amanezco me tomo café y tostadas con Beatriz Pérez Aranda para saber qué pasa en el mundo. Muchos la recordaréis por la viralidad de «como un pepino» pero fuera zapeos, es una amable cara que me cuenta qué sucede. El canal 24 h de TVE es la única ventana matinal al mundo cuando las redacciones descansan. El ojo mediático del mundo cercano, imagino que os enterasteis, pasaba entonces en directo por la Plaza de Colón de Madrid a donde llegaba una legión, más o menos numerosa, de fieles al poliéster rojigualdo. Las cifras ya se saben, bailan según el prisma con el que se mire, a más derecha más gente y viceversa€

El día gris como la convocatoria. La manada llegaba en autobuses pagados, desconozco si con o sin bocata incluido. Todos a ritmo de Manolo Escobar, como si de una celebración de la selección de fútbol se tratase, pero en vez de Pepe Reina, quien alzaba la voz era Alberto Castillón. El hombre que vive con la ceja eternamente levantada al lado de Susana Griso, gritaba algo sobre un gobierno suicida, así sin exagerar, porque quién le sintonice cada mañana sabrá que además de ponerle énfasis a las telepromociones de Jazztel, gusta dramatizar con los contenidos que cuenta. A su lado un presentador de 13 tv y una periodista del diario de Eduardo Inda, todo muy imparcial... Y bajo del escenario sólo un ganador, el vendedor de banderas que hacían bulto en los huecos vacíos y que ondeaban con la misma pasión que coreaban el manido Viva España. Un grito de guerra para quien gasta una mañana de domingo para reivindicar, no lo tengo claro, que no se rompa España creo€ Ojalá tanta energía para pelear por las desigualdades, la deuda, las pensiones que se van y los amigos de lo ajeno.

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